Poliglobal, politécnicos por el mundo

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Cómo sabéis, durante todo el año, en la versión digital de Polivalencia recogemos las vivencias de politécnicos que actualmente viven y trabajan en el extranjero. Sus consejos, anécdotas y experiencias seguro que sirven de ayuda a aquellos que están planteándose emprender una aventura internacional. En este artículo, hemos querido recopilar algunas de estas historias pero aquí podéis encontar muchas más.

 

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Giordano Trabison. Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos por la UPV. Brasil.

“Brasil es un mercado en expansión donde la clase media está creciendo en número y renta, así que es un buen sitio para emprender nuevos negocios o para que las PYMES implanten su producción allí para abrir mercado. Aún hay sectores donde nuestro know-how puede dar ventajas competitivas y ahí es donde los politécnicos españoles pueden aportar su granito de arena. Pero quizás, una de las primeras cosas que hay que hacer una vez allí, es rodearte de un buen equipo de profesionales locales que estén comprometidos para que te faciliten las cosas”.

 

Javier Galán. Ingeniero en Cartografía y Geodesia. Operador de Láser Escáner desde el aire para la medición de terrenos y la creación de modelos digitales de elevaciones en Guinea.

“Estamos muy acostumbrados a trabajar con ciertas comodidades, que no aprecias hasta que sales fuera. En Guinea en uno de los aeropuertos donde aterrizábamos no había electricidad, y un día que se nos hizo tarde y era oscuro para aterrizar pusieron coches y motos para marcar la pista. Eso sí, ves lo diferente que somos según donde nacemos, siempre me he encontrado con gente muy amable, pero los ritmos de vida son muy diferentes de un sitio a otro, y tienes que armarte de paciencia y no desesperar”.

 

Ignacio Muñoz. Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos. Ingeniero de mantenimiento de la red de abastecimiento de agua de Riad, Arabia Saudí.

“La posibilidad de trabajar en Arabia Saudí está única y exclusivamente asociada a la contratación del trabajador por una empresa residente en el país. No es posible entrar  en el país como turista y buscar trabajo.  El visado de trabajo o la iqama implica que la empresa es responsable del trabajador, que el trabajador pertenece a la empresa y que, por tanto, cualquier actividad extraordinaria ha de ser autorizada por la empresa. Incluso un pequeño viaje de ocio entre compañeros. Por ejemplo, yo para poder visitar la ciudad histórica de Mada’in Saleh, en el norte de Arabia, tuve que pedir un permiso especial a la Comisión Saudí para el Turismo y las Antigüedades, firmado por el representante de la empresa, como responsable, Otro dato destacable relacionado con el visado es que la empresa retiene el pasaporte de los trabajadores (no occidentales), de manera que obliga a que la salida del país esté supeditada a su propia autorización”.

 

Juan Vizcaya. Ingeniero Informático. Trabaja en la división de operaciones de la Agencia Espacial Europea en Alemania.

“En principio, yo no recomendaría que venir a Alemania a la aventura. Si se puede, es mejor que busquen desde España. Se pueden enviar  curriculums y hacer entrevistas por teléfono o incluso Skype. Luego si existe interés por parte de la empresa siempre se puede tomar un vuelo rápidamente para hacer una entrevista personal. Hay que tener en cuenta que encontrar un alquiler en Alemania no es tan sencillo como en España. Aquí no hay muchos pisos vacíos. Y si te estableces en un sitio para buscar trabajo y luego cuando lo encuentras te conviene más vivir en otro sitio es complicado.  Y si se decide venir y buscar desde aquí, hay que estudiar qué zona de Alemania es más conveniente, donde hay más empresas de su sector, más oportunidades laborales… que se pongan en contacto con el consulado o si existe alguna asociación en la zona que pueda ayudarles con la traducción de papeles o con la búsqueda de alojamiento”.

 

Jorge Gol Vallés. Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos. Proyecto de extensión y mejora del aeropuerto internacional de Katmandú.

“En general, en países como India o Nepal, se trabaja menos que en España. Por cualquier problema todo se para. Es cierto también, que los salarios que se dan a los trabajadores son míseros.  Por otro lado, les cuesta mucho tomar decisiones y son muy burocráticos. Gran parte de mi jornada laboral me la paso haciendo papeleo, enviando cartas… Esto para un europeo es bastante desesperante.  Los ritmos de trabajo son mucho más lentos, el proceso de toma de decisiones suele alargarse, afectando a los plazos de obra; en general todo resulta bastante más tedioso. En España somos mucho más flexibles y ágiles a la hora de tomar decisiones.Por ejemplo, en Nepal y en la India también, es complicadísimo que una maquinaria o un equipo que necesitas pase la frontera, aunque tengas todos los papeles en regla, que no son pocos… En muchas ocasiones tienes que recurrir al pago de “comisiones”. En estos países hay mucha corrupción, no solo a alto nivel, sino también a pequeña escala”.

 

Vicente Bayarri. Ingeniero Técnico Industrial. Director de Calidad de la multinacional ORBINOX para Canadá y EE.UU.

“En Canadá lo que más miran antes de contratarte es la experiencia de trabajo que tienes en Canadá, por eso es mejor empezar con alguna beca o programa para trabajar en vacaciones. Una vez tienes experiencia en este país es más fácil buscar algún trabajo relacionado con tus capacidades profesionales. También me gustaría destacar que aunque tengas un título universitario, para colegiarte en el Canadá tienes que hacer algunos exámenes de tu  especialidad para demostrar que dominas la profesión, también te piden experiencia en el país de origen y en Canadá y tienes que demostrar que dominas el inglés o el francés (en Québec). Una vez pasas estos exámenes ya te puedes colegiar y ejercer igualmente como cualquier profesional canadiense”.

María Carrascosa. Ingeniera Química. Proyecto de construcción de una nueva planta para Bayer Material Sciencia en Shangai, China.

“Sí, me gustaría, aunque no sé si ahora mismo sería el mejor momento. Tendría que lograr un trabajo que tuviese que ver con mi campo, donde me pudiese desarrollar, donde se valorase al empleado como parte del éxito de la empresa, donde pudiese tener un equilibrio entre trabajo en equipo e individual, donde proponerme pequeños retos.  Siendo honesta, hoy por hoy, estoy bastante contenta con las condiciones que tengo, no solo en cuanto a salario sino también a horarios, flexibilidad, independencia, vacaciones…  Si volver a España significase renunciar a ellas, la decisión sería más complicada.  Por supuesto, además de las condiciones laborales se suman las personales. Mi pareja también tendría que estar conforme con el cambio y ello no hace sino que poner todo un pelín más complicado, que no imposible”.

Pablo Gil. Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos. Ha creado su propia  empresa, GrowProAustralia, que se dedica a ayudar a otros españoles que quieren formarse y trabajar en Australia.

“Una gran diferencia entre España y Australia es la conciliación familiar y laboral. En Australia son mucho más flexibles a la hora de pedir medias jornadas para dedicarte a la familia, dedicarte a tu propia empresa, pedir excedencias, o semanas de vacaciones a lo largo del año (no sólo en la época de verano). Además aquí les gusta mucho la frase ‘take it easy’…que viene a ser un ‘no te estreses’”.

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