“Buscando rápidez, agilidad, eficiencia, valor añadido”

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Es decir: se precisa de un sistema organizativo eficaz y eficiente, así como un liderazgo inspirador y una acción comercial volcada a tener relaciones rentables y estables con los clientes establecidas con la óptica ganar-ganar.

Nos ocupa ahora cómo abordar la mejora de la excelencia operativa. Varias técnicas y formas de gestión se han abierto camino para conseguir tal fin. Entre ellas destacan EFQM como modelo de gestión global, que ayuda al autoanálisis y a la mejora (además de orientar sobre el modelo de liderazgo), y Lean Management y Seis Sigma, que simultáneamente son técnicas y formas de de gestión; por otro lado, desarrollar actividades de mejora continua utilizando técnicas según el ciclo PDCA de Deming es otra forma de abordar el aumento de competitividad.

Es interesante detenerse a reflexionar sobre cuándo aplicar cada uno de los modelos y técnicas, que desarrollaremos a lo largo de tres entregas.

¿Qué es E.F.G.M?

Como es sabido, se trata de un Modelo de Gestión de las organizaciones que, por una parte, proporciona pautas de actuación para conseguir resultados a partir de poner en juego diferentes facilitadores y, de otra, aporta una guía para la autoevaluación de la propia organización. Las áreas de orientación y exploración se muestran en nueve criterios, presentados según el conocido esquema:

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El Modelo, auténtica guía de gestión, permite implantar mejoras y seguir su evolución, con lo que ayuda a la necesaria competitividad. La lógica que subyace del mismo es:

 

“RESULTADOS excelentes con respecto al rendimiento crítico de una organización, a los CLIENTES, las PERSONAS y la SOCIEDAD, se obtienen cuando el LIDERAZGO, inspirado en un proyecto empresarial, dirige e impulsa la POLITICA y ESTRATEGIA, las PERSONAS que colaboran, las ALIANZAS y RECURSOS, a través de PROCESOS establecidos”

El Modelo se estructura en 9 Criterios o áreas de exploración (5 agentes facilitadotes, 4 resultados), a lo largo de los cuales nos va proporcionando pautas para implantar la Excelencia -las buenas prácticas empresariales- y son sugiere el autoanálisis de las que estamos adoptando. Ello será la base para establecer planes de mejora.

Supone un hito superior de Excelencia respecto de las organizaciones regidas solo con el referencial ISO 9000:

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Se facilitan métodos para puntuar el grado de excelencia criterio a criterio y, por agregación, el grado de excelencia total, que va de una escala 1 a 1.000. Esto nos sirve para, a lo largo de sucesivas auto-evaluaciones. conocer nuestra alineación respeto de las empresas punteras y nuestros propios progresos.