Cambiar la orientación de la carrera profesional. Realidad o Ficción.

La vida profesional es muy larga, hablamos de 40 años en adelante. Pensar en que ese trayecto va a trazar una línea recta de principio a fin es una ilusión. Lógicamente iremos avanzando de un puesto a otro buscando alcanzar nuevos retos profesionales que nos permitan continuar creciendo como profesionales. Pero un cambio en nuestra orientación de carrera no es el paso natural de un puesto a otro de mayor responsabilidad o complejidad en el mismo sector, área o ámbito profesional. Es un cambio en nuestra dedicación profesional que, sin ser improvisado, supone un cambio de dirección en la trayectoria profesional que hemos mantenido hasta el momento.

Básicamente podemos vernos inmersos en este proceso de cambio de carrera por dos motivos:

  • Internos. No nos satisface lo que hacemos actualmente. Nuestra expectativa sobre lo que iba a ser nuestra actividad profesional, las competencias que pretendíamos desarrollar, el dinero que esperábamos ganar… no están en línea con lo que realmente hacemos. En definitiva hay un desajuste entre nuestras expectativas y la realidad.
  • Externos. Ya no es posible ganarnos la vida haciendo lo que hacíamos hasta ahora. La profesión o función principal que hemos desempeñado desaparece o reduce drásticamente, deja de aportar valor a las empresas por diversos motivos. Nuestro trabajo nos gusta, pero ya no sirve.

 

Todos conocemos casos de personas que han logrado cambiar su carrera con éxito, para ello es necesario no cometer una serie de errores que observo habitualmente en profesionales que tratan de hacer un cambio importante en su carrera profesional y fracasan o no terminan de lograrlo.

El primero de los errores es estratégico: no planificar el cambio. Es primordial hacer una reflexión interna y profunda sobre qué es lo que realmente queremos, su viabilidad y cuál va a ser el mejor camino para alcanzarlo, etc. Lanzarnos a la aventura sin esta planificación suele ser catastrófico.

Otro error que es causa del anterior es querer cambiar porque odiamos nuestro trabajo actual. Ojo, no es lo mismo estar insatisfecho con el trabajo actual que con nuestra carrera profesional. Si lo que no nos gusta es en realidad el trabajo en sí o la manera en que nos vemos obligados a hacerlo o nuestro jefe o lo que nos pagan… Además, huir del malestar nos hará afrontar el cambio con urgencia y provocará que no hagamos bien la planificación del mismo.

Relacionado con esto último, un error frecuente es centrar el cambio únicamente en el atractivo del salario. Orientarnos hacia un campo profesional solo porque está bien pagado nos llevará probablemente al mismo punto de partida, pues llegará un momento (más pronto que tarde) en que nuestra insatisfacción se centrará en que ese trabajo realmente no nos gusta volviendo a iniciar el ciclo de cambio.
No actualizar y dimensionar una red de contactos entorno a la nueva actividad que queremos llegar a desempeñar. Mis contactos actuales son los propios de mi actividad profesional actual, para tener los apoyos necesarios en mi cambio de carrera necesito ampliar y actualizar mi red en relación con la nueva actividad. Esto me permitirá evitar otro error como es el de no informarse debidamente sobre la nueva carrera que quiero desempeñar, pues necesito conocer todos los detalles de esa nueva actividad profesional y lo mejor es que me lo cuenten los que ya están en ella. Esta información de primera mano es esencial para no idealizar el nuevo enfoque de carrera. Además, la nueva red de contactos será más fácil que pueda proveerme de oportunidades profesionales acordes con el cambio.

Con toda esa información y el apoyo de mi red será más fácil que no cometa errores como pretender cambiar sin la formación y experiencia mínima necesaria o siendo poco realista sobre mis posibilidades de cambio. Gracias a la red y a la información sabré realmente que competencias y habilidades demanda la nueva carrera que quiero desarrollar y tanto la experiencia como la formación necesarias. De esta manera podré planificar cómo y cuándo desarrollar mis competencias y adquirir la experiencia y formación. Esto me ayudará a tomar conciencia, además, del gran esfuerzo que supone en la mayoría de casos realizar un cambio de orientación de carrera y no caer en el error de no asumir la responsabilidad cambio.

Ser realista con el cambio supone asumir que el cambio no es de un día para otro y que alcanzar el éxito supondrá mantener un esfuerzo continuado y constante, pues lo que pretendemos, en definitiva, no es otra cosa que llegar a ser competentes en otra cosa diferente a la que hacemos en la actualidad. Por citar algunos ejemplos que tengo cercanos, para pasar de Guardia Civil a Ingeniero de Edificación con las mejores calificaciones a nivel nacional y participar en proyectos internacionales es necesario unos cuantos años trabajando muy muy duro para compaginar el trabajo con el estudio académico. O, pasar de técnico en montaje y mantenimiento de ascensores a director de un centro de día y consultor de RRHH es necesario estudiar y aprobar la prueba de acceso a la universidad para mayores de 25 años, estudiar una licenciatura (en este caso estudió Psicología) y cursar un Master en Gestión de RRHH, todo ello mientras se trabaja y se imparten clases en diferentes centros de formación. Son cambios imposibles a corto plazo pero que, con el tiempo y el esfuerzo necesarios son plenamente factibles.

El tiempo es un recurso necesario para hacer un cambio de orientación en la carrera profesional y, poder planificar con tiempo, es necesario que no comentamos el error de esperar a que se agote todo el queso para buscar uno nuevo. Es decir, no debemos esperar a que ese cierre de la empresa se termine produciendo o que finalmente nos despidan para plantearnos el cambio si sabemos de antemano que tarde o temprano se va a producir. Peor todavía es esperar a que se nos acabe la cobertura por desempleo o se agoten nuestros recursos financieros. La dimensión financiera no debemos perderla nunca de vista, pues el dinero siempre va a ser moneda de cambio por nuestro trabajo y nos ha de permitir afrontar ese periodo de tiempo necesario para el cambio.

Si conseguimos evitar cometer todos los errores anteriores, solo nos quedará no olvidar autoevaluarnos y profundizar en nuestras potencialidades para nuevos puestos y no olvidar  poner a punto las competencias de búsqueda de empleo.