Cinco F’s para liderar tu carrera

Poco a poco vamos pasando de una cultura de trabajo centrada en el empleo a una cultura profesional de desarrollo de carrera. Aquel “lo importante es que estés empleado… trabajando, en activo” o el “estar bien colocado” (salario, posición) deja paso a una nueva cultura en la que los intereses profesionales y el sentimiento de realización cobran más relevancia.

Se trate de un estudiante universitario o de un profesional con una amplia experiencia, existen unas competencias esenciales que nos facilitarán guiar nuestra carrera satisfactoriamente.

Foco. También podríamos llamarla estrategia, visión, orientación a objetivos, propósito… En cualquiera de los casos, es la competencia base. Tener las ideas claras sobre lo que queremos para nuestro futuro profesional, ser capaces de analizar y evaluar las diferentes opciones teniendo en cuenta las posibles evoluciones del mercado laboral, lo que ya llevamos en la mochila y lo que somos capaces de meter en ella para cubrir futuras o próximas necesidades, todo ello es necesario para fijar el rumbo correcto para nosotros. En la medida en que estas metas tengan que ver y estén conectadas con nuestro propósito y enfoque vital (nuestra idea del para qué estamos aquí) serán eficaces para mantenernos centrados en alcanzarlo.

Tener ese sentimiento de realización, el tener un propósito y dotar a nuestra vida de significado o sentido, se ha demostrado como una buena forma de envejecer bien. Más aún, las empresas con una fuerte cultura de propósito y sentimiento compartido del para qué estamos aquí, atraen y retienen mejor el talento, además de obtener mejores resultados en general.

Por otra parte, de la misma manera que una empresa redefine sus objetivos y sus estrategias y se transforma para seguir generando valor a sus clientes, esta competencia en un profesional conlleva replantearnos nuestros objetivos cada cierto tiempo volviendo a revisar nuestros intereses y las tendencias del mercado. Por tanto, tendremos que ser proactivos en la revisión de nuestro foco, de lo contrario el mercado nos obligará a ello.

Flexibilidad. La única constante es que todo cambia. Por una parte, cuanta mayor flexibilidad seamos capaces de demostrar más opciones y posibilidades podremos plantearnos al fijar nuevos objetivos y metas. Por otra, puesto que el cambio está asegurado, tener flexibilidad para realizar ajustes en nuestros planteamientos y en nuestros planes nos ayudará a mantener nuestros objetivos buscando nuevas formas de llegar a alcanzarlos. Esto es, vamos a encontrarnos obstáculos, mejor será dedicar tiempo y esfuerzo a sortearlos que a lamentarnos. Afrontar los cambios con actitud positiva y buscar soluciones creativas e innovadoras nos resultará más productivo.

Tolerancia a la Frustración. También podríamos llamarlo automotivación, empeño, resilencia o simplemente cabezonería. Los planteamientos en carrera profesional tienden a ser a largo plazo. Cuando se trata, además, de un cambio de orientación de carrera, requieren de un despliegue de energía y esfuerzo adicional extraordinario. De nuestra capacidad para sostenerlo en el tiempo dependerá gran parte de nuestro éxito, más cuando nos encontremos piedras en el camino. Saber afrontar y asimilar los fracasos convirtiéndolos en parte del aprendizaje y del camino para alcanzar nuestros objetivos es una competencia fundamental a desarrollar.

PlaniFicación. Si no somos capaces de ordenar nuestro foco en el tiempo, dividirlo en pequeñas partes, determinar las acciones necesarias para cubrir cada una de las necesidades de nuestro proyecto profesional, definir los hitos clave…, poco avanzaremos. Esta competencia nos ayudará a canalizar nuestro esfuerzo con eficacia, centrándonos en aquello que nos acerca y contribuye a nuestras grandes metas. Además nos permitirá tomar conciencia de la magnitud de ese esfuerzo, dotando de plausibilidad a nuestro proyecto profesional o constatándonos la necesidad de replantearnos algunas cosas. También contribuirá a mantener nuestra motivación, pues alcanzar los hitos que hayamos fijado reforzará nuestro avance constatándonos que vamos por buen camino.

AutoconFianza. Liderar nuestra carrera profesional conlleva tomar decisiones y asumir que somos los responsables últimos de nuestro desarrollo profesional. Desarrollar la autoconfianza y el compromiso con uno mismo nos permitirá fijar metas propias, ajenas a lo que debemos hacer para seguir los convencionalismos sociales o lo que los demás esperan de nosotros. En definitiva, decidir supone también asumir la responsabilidad de renunciar a aquello que no nos acerca a nuestros propósitos y hacer frente a las presiones de quienes consideran que deberíamos plantearnos otras metas diferentes. Se trata por tanto de una renuncia consciente, en pos de nuestros propósitos y en la que no caben, por tanto, lamentaciones.

Esa confianza en lo que tú has decidido para tú futuro te va a hacer falta cuando las cosas se tuerzan y, junto a la tolerancia a la frustración, te permitirá mantenerte fiel a tus intereses. Desde el área de carrera de la Asociación de Antiguos Alumnos UPV tienes a tu disposición un servicio de orientación para ayudarte a perfilar tu carrera en aquellos aspectos que necesites.

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