¿Cómo podemos incorporar los elementos de la alta competición deportiva a la alta dirección?

Cuando escuchamos la palabra Ironman, todos nos quedamos de piedra. Es una de las pruebas más exigentes a nivel físico del mundo y no nos sentimos capaces de ponernos un reto de ese nivel. El miedo al dolor, la sensación de no poder asumir ese esfuerzo, el temor a las lesiones… ¿Son fruto de una mente racional o de una mente acomodada, en su zona de confort?

María José Maroto, speaker y conferenciante de BeOptimus, vino a nuestro Club de Desarrollo Personal y Liderazgo dispuesta a barrer por completo todas esas ideas armada con su potente experiencia personal y profesional. Combina a la perfección la alta competición deportiva con la alta dirección y ha aprendido a tomar de ambas caras de su vida elementos que nutren a la otra.

 

 ¿Cuál es la clave para afrontar un reto profesional o deportivo de alto nivel?

Maroto lo tiene claro, marcarse el objetivo de forma muy clara y concreta. Y con fecha. Debemos poner toda nuestra energía en ese objetivo y creernos capaces de superarlo. De lo contrario, no lo conseguiremos.

El segundo paso es ser muy conscientes de que para poder alcanzar una nueva meta debemos dedicar tiempo a desarrollar nuestra parte emocional y psicológica a fondo para poder superar la frustración, las crisis, el desánimo… Debemos cultivar la confianza, la ilusión y tener muy en cuenta nuestro punto de partida. Si nunca hemos participado en una carrera, ¡partimos de cero! Así que cualquier avance será positivo y por ello, nuestro nivel de frustración debe ser cero absoluto.

‘El que me reta, lo reto’

Así de contundente se muestra María José Maroto. Y es que por su propia experiencia, muchas personas intentan hacerte abandonar tu sueño porque vuelcan su frustración o sus miedos en tu experiencia, sin darse cuenta de que son cosas diferentes; lo que tú quieres de lo que ellos quieren. Por eso, debemos entrenar cada día nuestra actitud para ser capaces de hacer oídos sordos, concentrarnos en nuestra curva de aprendizaje y crear nuestro propio método de supervivencia ante la adversidad.

Otra de las claves es aprender a priorizar, porque si queremos convertirnos en mejores deportistas o mejores profesionales, tendremos que dedicar tiempo extra a la práctica de habilidades que nos llevarán a ese fin. Y eso significa sacrificio, organización y ejecución.

  • Marcar horas de inicio y fin de cada actividad del día y respetarlas al máximo. Sea el descanso, las horas de comidas, el tiempo de reuniones, etc.
  • Tener en cuenta el tiempo de transición entre una actividad y otra. Cambios de vestuario, desplazamientos, esperas.
  • Reducir horas inservibles. Todos perdemos tiempo en el trabajo de muy diversas maneras. ¿Y si ponemos un arranque automático del ordenador media hora antes de nuestra llegada? ¿Y si nos llevamos un termo de café en vez de bajar a por uno, si sabemos que perdemos media hora? ¿Y si ofrecemos mayor autonomía a nuestro equipo y fijamos reuniones de cinco minutos en vez de supervisar todo y perder 45 minutos?

Uno de los aspectos más importantes a la hora de acometer un nuevo reto es darnos cuenta de que acostumbrarnos a salir de nuestra zona de confort va a ser obligatorio a partir de ahora. Y de lo que no nos damos cuenta es de que el ser humano está acostumbrado a ello, que con un poco de esfuerzo, somos capaces de mimetizarnos con entornos y horarios nuevos, aprovechamos las circunstancias a nuestro favor, nos lanzamos a lo desconocido y resulta que después no es tan grave…

Y evidentemente, hay que dejar espacio al fracaso. No siempre nos salen las cosas bien, porque la vida tiene sorpresas que nos pueden sacar del camino en un momento dado. Puede ser un problema de salud, un bache económico, la pérdida de un cliente…

¿Qué debemos hacer ante el fallo?

  • Reorganizar prioridades.
  • Reajustar objetivos.
  • Aceptar la nueva situación.
  • Esforzarse por avanzar.
  • Cultivar nuestra confianza.

Nuestra confianza está construida a base de la concentración, una buena estrategia, nuestra capacidad de aceptar lo imprevisible y ser conscientes de que es un bache que no va a poder con nuestra ilusión.

Como lo resume María José Maroto, es una mezcla de CORAZÓN + CORAJE + CABEZA. Es en el corazón donde anida la ilusión y la confianza, el coraje el que nos da fuerza para seguir intentándolo y enfrentarnos a lo desconocido, mientras que la cabeza está ocupada por la estrategia y los métodos para conseguir lo que deseamos, sea en el ámbito profesional o en el deportivo.

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