Cultura e innovación o cómo hacer posible la innovación en las organizaciones

De lección magistral puede calificarse la sesión que Pablo Hernando, Director de Innovación de Repsol, compartió con los miembros de Innova&acción este mes de enero. Lección magistral que puso de manifiesto que Pablo no es un teórico, sino un auténtico introductor de la innovación en las organizaciones, algo que es muy difícil de encontrar.

La sesión comenzó con la definición de innovación, y no porque nuestro ponente fuera un amante de los conceptos puristas, sino porque lo primero que una empresa debe definir a la hora de innovar es qué es eso para ella. Y, sobre todo, cuál es su objetivo, para qué quiere innovar.

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Después, analizamos los distintos tipos de innovación que pueden darse en una organización en función de si ésta es incremental o disruptiva y de si va a tener que ver o no con su negocio actual, para delimitar las distintas formas de actuar para cada uno de los casos.

Una vez aclarados estos aspectos, pusimos manos a la obra en relación con los pasos a dar, los elementos a tener en cuenta y los errores a evitar a la hora de acometer este tipo de iniciativas y, la primera idea que se planteó es que a innovar se aprende innovando.

Es cierto, que pueden prepararse documentos, protocolos, planes de acción para los próximos cinco años,… pero, también es cierto que todo esto son “quitamiedos para nosotros mismos o para aquellos que deben implicarse en el proyecto, puesto que la realidad es la que va a indicarnos cuáles son los pasos necesarios en nuestra organización.

Otra de las ideas indiscutibles de la jornada es que la innovación supone error. Y, si, es verdad que esa es una idea que repiten todos los expertos, pero Pablo nos mostró claramente cómo sacar partido de ese error. Puesto que ese error sólo sirve si, realmente, aporta valor y existen metodologías y procedimientos que permiten a la organización aprender de los mismos y, por tanto, innovar gracias a ellos.

Una vez más, se puso de manifiesto que innovar es una decisión estratégica y que, consecuentemente, debe venir de arriba a abajo. Lo difícil en la mayor parte de los casos no es implicar al equipo, sino a la dirección.

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Sin embargo, después de hacer esto, lo más importante son las personas. Como Pablo nos señaló, es mejor una idea B con un equipo A, que una idea A con un equipo B. Y, esto es así, porque a la hora de generar innovación en las organizaciones debemos estimular escenarios y condiciones similares a las que tienen los emprendedores y, si pensamos en éstos, el equipo es lo más importante.

La primera condición que debemos simular es precisamente la propiedad. Las oportunidades de innovación deben pertenecer a las personas que las trabajan, porque sólo con este sentido de pertenencia pueden superarse todos los posibles escollos que se encuentra ese innovador. Desde la pasión, hasta los recursos, desde los tiempos, hasta los implicados a los que hay que convencer…, todo depende de elegir a las personas adecuadas para los proyectos adecuados.

Además de la selección de las personas adecuadas es importante dotar a estos equipos de ciertas metodologías que les permitan trabajar con conceptos y entornos inciertos con éxito. Y en todo ello, Repsol utiliza distintos sistemas que fueron analizados a lo largo de la mañana. Se trata de dotar a esas personas adecuadas de las herramientas óptimas para alcanzar sus objetivos.

Pasamos después a analizar los mecanismos de medición y análisis para gestionar adecuadamente la innovación en el conjunto de la empresa. Donde los portafolios de innovación bien definidos se mostraron como herramientas clave para generar las conversaciones adecuadas sobre las que discutir (en el sentido anglosajón) los próximos pasos y las nuevas iniciativas de innovación. Para ello, no sólo es esencial elegir los parámetros adecuados sobre los que trazar ese portafolio (riesgo, tiempo de maduración, …), sino también las adecuadas herramientas de visualización de los mismos.

Estos y muchos otros fueron los conceptos, herramientas y metodologías que Pablo Hernando compartió generosamente con nosotros por lo que, cualquier empresa interesada en que la innovación forme parte de su actividad y no se quede en un comité que se reúne periódicamente o en ideas que, pudiendo ser excelentes, nunca se ejecutan, pudo aprender mucho de la experiencia de Repsol en este sentido.

La sesión, como habréis podido ver en el video, fue como siempre muy participativa y los asistentes bombardearon a preguntas a nuestro invitado, en algunos casos, sorprendidos por los planteamientos que se realizaban y, en otros casos, interesados en profundizar y descubrir más claves sobre lo que se planteaba. Realmente fue una sesión muy productiva y, ciertamente, innovadora.

En el mes de marzo, tendremos una nueva sesión del Club donde los participantes podrán trabajar cómo la innovación operativa puede transformar su empresa o, lo que es lo mismo, cómo se puede innovar desde el “core” de la organización. Con ese objetivo nos acompañará Enric Segarra. ¡No os lo perdáis!

En el Observatorio Atacama ya podéis acceder a la presentación de la sesión.

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