El baile del fotógrafo ninja

Es temporada alta de este tipo de eventos. Uno de los momentos más emotivos, más emocionantes de la vida de una persona, compartidos con familiares y amigos. Meses de preparación, nervios, prisas, pruebas, vestido, flores, lugar, ceremonia, música. Hay mil cosas que preparar para quemar toda la pólvora en unas pocas horas que hagan de ese día, uno inolvidable.

Buscar ese momento mágico que surge cuando el fotógrafo dice ya está y los protagonistas se relajan. “Ahí es cuando, yo sigo alerta y empiezo a disparar, cuando capturo la naturalidad y espontaneidad que siempre busco e intento captar”. Esos momentos sin posados que demuestran realmente como son los retratados,  sin filtros, sin la presión de saber que el objetivo está acechándoles.

Joaquín Corbalán , es fotógrafo especializado…ya podéis imaginaros a qué tipo acontecimiento nos referimos ¿no? Sí, es eso, ¡en bodas! Mejor lo decimos en inglés que mola más: “wedding photographer”.

 

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Como muchos lo llaman, “el fotógrafo ninja”, nos acompañó en el Club de Fotografía de junio de la Asociación, en una intensa sesión de la que estuvimos al quite de todo, gracias al entusiasmo que transmite un profesional apasionado de su trabajo como lo es él. Y rápidamente descubrimos el porqué de este adjetivo tan peculiar; si dispara tan rápido como habla y se mueve, se lo tiene bien merecido. Todo nervio cuando se pone a lo suyo.

Más de dos horas de detalles y explicaciones, sobre tendencias y mil trucos, que hicieron las delicias de los asistentes que se resistían a marcharse mientras Corbalán siguiese largando, querían absorber el máximo de información posible, para dar con la fotografía que buscan en la próxima fiesta a la que asistan.

“Antes no había demasiada personalización, ahora es distinto. La influencia de las revistas de moda, el cine, las tendencias del mundo anglosajón, hacen que las fotografías que quieren los novios de su día tengan otro rollo” comentaba nuestro invitado. ¿De qué rollo hablamos? “Fotos naturales que transmitan la intimidad, las emociones y complicidad entre la pareja, simplemente esos momentos”. Y no sólo de los recién casados, también entre familiares, amigos, la mascota o la vecina del quinto. Instantes que podrían pasar desapercibidos y sin embargo son muchas veces los más bonitos, divertidos y significativos de la celebración.

“En mi caso, yo elijo centrarme en captar la felicidad, las sonrisas, las lágrimas de alegría. Busco calidez, luminosidad y que prime la simplicidad en las imágenes” destacaba el experto. Se nota. “Y no paro”. Nos creemos que lleve “el baile del fotógrafo”, lo que significa “moverse mucho fotografiando”, a otro nivel. De aquí para allá, arriba abajo, izquierda, derecha, que no se escape nada ni nadie. Entre 4000 y 5000 fotografías disparadas en cada boda, que se dice pronto.

“Es importante saber colocarse en el sitio adecuado y buscar la foto. ¿Sabéis qué? La cocina es un buen lugar para sacar grandes fotos porque suele haber una pared blanca y lisa, un sitio perfecto. Otro: los cuartos de baño”.

Joaquín, nos explicó que como no busca posados, intenta pasar lo más desapercibido posible. “No dirijo, intervengo lo menos posible”. Que fluya y que sean ellos mismos. ¿Qué os parecen las fotos?

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En la Know Box podéis encontrar la presentación completa de la sesión.