El control de la gestión en la empresa: la figura del controller

¿Cómo va la empresa? ¿hacia dónde se dirige?, y la más importante, ¿realmente estamos en el camino adecuado? Estas son algunas preguntas que el Control de Gestión de una compañía debe responder.

Hasta hace algunos años, tan sólo las grandes corporaciones disponían de departamentos y divisiones que se encargaban de estos menesteres. Sin embargo, la complejidad de la situación actual hace que muchas pequeñas y medianas empresas dispongan ya de herramientas de seguimiento y control sistemático del negocio.

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¿El objetivo? Optimizar los recursos existentes y alcanzar las metas fijadas. En este escenario, emerge con fuerza la figura del Controller. Es un profesional clave en la organización, encargado de evitar que se produzcan desviaciones respecto a los objetivos marcados por la dirección y, si aparecen, analizarlos y proponer medidas para corregirlos. En definitiva, un área de actuación profesional que está siendo demandada por multinacionales, pero también por pymes.

Pero, ¿cuáles son las funciones del controller en la empresa?

  • El diseño de sistemas contables para suministrar información fiable, relevante y en el momento adecuado.
  • El diseño de los sistemas para la planificación y control.
  • Realización de actividades de coordinación y control presupuestario.
  • Comunicación a la alta dirección de cualquier problema que haga peligrar los objetivos de la empresa.
  • Colaboración con la dirección general en todas las decisiones estratégicas y de inversión.
  • Supervisión de los procedimientos contables, preparación de informes de resultados y confección de los presupuestos anuales de la empresa, según las directrices de la compañía, entre otras acciones.

Para poder llevar a cabo las funciones detalladas, el controller debe tener un conocimiento profundo de la organización de la empresa, así como la cultura organizativa y el estilo de dirección que se aplica en la misma, ser capaz de distinguir la información accesoria de la relevante; asumir que está al servicio de la dirección y del resto de las áreas funcionales y, en especial, dar prioridad al largo plazo sobre el corto plazo.

Este perfil, debe reunir también una serie de cualidades, como la facilidad de adaptación al cambio, la capacidad de negociación, la rapidez en la toma de decisiones y la aportación de ideas novedosas, además de ser meticulosos, calculadores, previsores y analíticos.

 

Desde el punto de vista formativo, este tipo de puestos suelen ser ocupados por profesionales que han cursado las carreras de ciencias económicas, ciencias empresariales, economía o administración y dirección de empresas (ADE), así como algunas ingenierías que quieran especializarse, pero también cualquier otro profesional dedicado a procesos productivos y control de costes.

En la actualidad, el controller, más allá de una función inquisitoria, debe servir de guía, demostrando la utilidad de los sistemas de control para alcanzar los objetivos de la compañía. En definitiva, es necesaria una mayor profesionalización de los equipos financieros para ganar en eficiencia y optimizar los procesos y la mejora en la asignación de recursos para la correcta toma de decisiones de las empresas.