El minimalismo y la productividad

El minimalismo está de moda. Buena parte de la culpa la tiene la popularización del método Konmari para ordenar nuestra casa (y nuestra vida). Desde que en 2014 la japonesa Marie Kondo publicó su libro La magia del Orden, son millones las personas que han probado y adoptado el minimalismo.

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Por qué lo esencial de su método no es la metodología o la forma en la que distribuye y ordena las posesiones de cada uno, sino que el pilar fundamental del método Konmari se basa en desechar y conservar solo lo imprescindible y lo que nos hace felices. Es decir, minimalismo en estado puro.

La revista Times incluyó a Marie Kondo en su lista de las 100 personas más influyentes del mundo en 2015

También está en auge el minimalismo en ámbitos como la arquitectura y el interiorismo donde el estilo nórdico es cada vez más popular. El diseño web también se ha visto muy influenciado por esta corriente.  Retos como el de conseguir un armario de sólo 33 prendas por temporada o conseguir vivir solo con 100 posesiones materiales son cada vez más habituales en la red, donde es fácil encontrar artículos con consejos para, por ejemplo, viajar lo más ligero de equipaje posible o sobre cómo deberíamos deshacernos o donar un objeto/prenda cada vez que adquirimos otro.

Si queréis profundizar sobre los principios del minimalismo, os recomendamos el documental, Minimalism: A Documentary About the Important Things

Aplicando el minimalismo a nuestra faceta profesional

¿Puede realmente aplicarse el minimalismo y sus conceptos al mundo de la empresa? ¿Podemos mejorar nuestros resultados y nuestra productividad si los aplicamos?

Los defensores y practicantes de un estilo de vida minimalista citan entre sus múltiples ventajas:

  • Orden y confianza. Según postula el minimalismo cada cosa debe tener un sitio y debe estar en su sitio. Si solo poseemos aquello que verdaderamente necesitamos para alcanzar nuestros objetivos (vitales y profesionales) esta tarea resultara más sencilla. La consecuencia de tener una casa o un escritorio ordenado es la sensación de tener todo bajo control que a su vez hará que nuestra autoestima y nuestra confianza aumenten.
  • Mejor gestión del tiempo. Por ejemplo, si solo tienes en tu armario 33 prendas que te encantan y además te sientan bien y combinan entre ellas, no perderás tiempo eligiendo que ponerte cada mañana. Si tus llaves siempre están en el mismo lugar no perderás tiempo buscándolas. Por otro lado, si dejas de hacer cosas por compromiso (y que no te hacen verdaderamente feliz ni van alineadas a tu objetivo), tu tiempo estará siendo mejor aprovechado.
  • Gasto inteligente. El minimalismo viene a decirnos que cada euro que invertimos en algo que realmente no necesitamos es un euro que podríamos invertir en algo que realmente nos aporte (o que podríamos ahorrar). El pensamiento minimalista también nos dice que cuánto menos dinero necesitemos para alcanzar nuestras metas menos tiempo y esfuerzo tendremos que destinar a conseguirlo.
  • Hábitos y consciencia. Con el minimalismo se aprende a tomar decisiones y a priorizar. Tomar conciencia de todo lo que hacemos a lo largo del día y de nuestros hábitos y aprender a establecer prioridades entre nuestras actividades es una gran enseñanza que puede aportarnos el minimalismo.
  • Menor miedo a fracasar. Tener claro que es lo realmente importante en la vida, lo que realmente nos aporta valor y nos hace felices, nos ayuda a relativizar. Ser capaces de vivir con menos también nos blinda frente al miedo a arriesgar y perder.

¿Ser más ordenado? ¿Tener más confianza? ¿Atreverse a arriesgar? ¿Gasto inteligente? ¿Decir que no a aquello que no nos aporta? ¿Autoconocimiento? ¿Ganar tiempo? Seguro que más de uno se ha planteado uno o varios de estos objetivos a la hora de desarrollarse profesionalmente y aumentar su valor en el ámbito empresarial.

La muerte del multitasking

Por todo lo citado anteriormente, el minimalismo puede tener un impacto muy positivo sobre nuestra productividad y desempeño profesional. Incluso, el escritor Leo Babauta, ha desarrollado un sistema denominado Zen To Done ZTD (nombre, que juega con el del popular sistema de gestión GTD desarrollado por David Allen) que se basa en 10 principios:Re

  • Libera tu cabeza. Lleva siempre encima una pequeña libreta o similar para anotar todo lo que te venga a la cabeza (ideas, tareas, proyectos, citas…) y en cuanto llegues a casa o a la oficina inclúyelo en tu lista de tareas. De esta forma, tu memoria estará siempre liberada de tener que retener este tipo de contenidos.
  • Procesa. Todo lo que llegue a tus “bandejas de entrada” (email, notas del cuaderno, etc.) tiene que ser procesado cada día. Al procesarlo, debes además tratar de tomar decisiones rápidas y hacerlo de arriba abajo sin saltarte ningún elemento. Deberás hacerlo (si es algo que te va a ocupar menos de dos minutos), desecharlo (si no te aporta nada), delegarlo, archivarlo o incorporarlo a tu lista de tareas del día o calendario a largo plazo.
  • Listas. Cada semana debemos tener un listado con las tareas más importantes a realizar, nuestras big rocks y cada día otro listado de entre 1 y 3 tareas destacadas. Al mismo tiempo tendremos un plan anual o a medio/largo plazo.
  • No al multitasking. Una vez te centres en una tarea debes concluirla. Para ello te será muy útil evitar las distracciones y mantener a ralla a los ladrones de tiempo.
  • Sencillez. Tu sistema organizativo debe ser lo más sencillo y fácil de seguir posible. Muchos minimalistas optan por realizar listas en función del contexto: en la oficina, en casa, llamadas pendientes, niños…
  • Organización. Un sitio para cada cosa y cada cosa en si sitio.
  • Revisiones periódicas. El método ZTD postula una revisión semanal de objetivos y del propio sistema. Una vez al mes se debe hacer una revisión más profunda y una vez al año, una revisión con tus objetivos anuales y en la vida.
  • Céntrate en lo que te aporta. El método ZTD te propone revisar tus proyectos y centrarte en aquellas tareas que están en consonancia con tus objetivos vitales.
  • Rutinas y más rutinas. Las rutinas son importantes, sobre todo, las de primera hora de la mañana.
  • Haz cosas que te apasionen. En tu vida personal y profesional, si haces cosas que te gustan y te hagan sentir realizado, no tendrás tentación de procrastinar ni te distraeras a la mínima.

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