El poder de la comunicación

En el primer taller del Programa Avanzado de Comunicación (PAC) nos conquistaron haciéndonos descubrir a cada uno de los participantes del programa, al comunicador que llevamos dentro. A través de una metodología muy práctica, mediante ejercicios, dinámicas de grupo y role playing nos guiaron de una forma cercana, amena y práctica para trabajar nuestro potencial comunicativo en situaciones reales en el contexto profesional.

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Son muchos los factores que se combinan a la hora de conseguir una comunicación que consiga los objetivos que perseguimos. Es importante conocerlos para aprender a comunicar de forma efectiva.

Percepción y paradigmas, la realidad no es siempre como la vemos

Cuando nuestro cerebro da un significado a algo, un sentido, nosotros lo vivimos, lo experimentamos, como la absoluta realidad. Estamos seguros de que esto es así sencillamente porque lo vemos, sin ser conscientes de que lo que estamos viendo no es la realidad sino nuestra interpretación de la realidad.

Nuestra percepción no es más que la aproximación a la realidad desde nuestro punto de vista particular, influido por nuestras experiencias previas y por nuestra historia personal.

Cada uno de nosotros percibe la realidad a través de unos filtros que se han ido creando y reforzando a lo largo de nuestra experiencia de nuestra historia particular. Estos filtros se denominan paradigmas y son los que constituyen los límites de nuestra percepción.

Es por tanto muy importante tener siempre bien presente que la percepción es un fenómeno subjetivo que está determinado por las experiencias previas que hayamos tenido y que van a ser las que den un sentido, un significado, a lo que vemos. Todos miramos el mundo a través de nuestros paradigmas y, por eso, cuando comunicamos nuestra forma de ver las cosas y nos mostramos receptivos al punto de vista de otras personas podemos comprender mejor la realidad y entender de qué forma nuestros filtros distorsionan lo que existe. Esto inmediatamente nos abre un gran abanico de oportunidades ya que somos capaces de apreciar cosas que previamente no veíamos.

Cuando comunicamos es fundamental tener en cuenta a las personas a las que nos dirigimos

Cuando comunicamos no es suficiente con tener la mejor idea, producto o servicio. Es necesario tener en cuenta a las personas a las que nos dirigimos. ¿Conozco realmente a la persona que tengo frente a mí? Tenemos que ser capaces de pensar en qué es lo que en realidad necesita actualmente la otra persona.

Todo lo que podamos aprender sobre la otra persona nos permitirá tener una idea más precisa de quién es y, por tanto, de qué es lo que necesita. El ser capaces, en mayor o menor medida de meternos en su piel y descubrir sus auténticos deseos y pasiones, es lo que nos permitirá personalizar y dirigir mejor nuestra propuesta para alinearla con sus intereses.

Cuanto más conozcas de las personas con las que te comunicas, más preparado estarás para ofrecerle lo que necesita y cómo lo necesita

Saber comunicar con eficacia significa poder llegar a las personas, conectar con ellas

La comunicación es una actitud de apertura hacia el otro, que implica disponibilidad para compartir, es decir, para dar y recibir. Es un arte que se debe practicar continuamente para desarrollarlo. La comunicación efectiva se adquiere mediante el conocimiento de uno mismo, de la información, del otro y del entorno en donde se desarrolla el contexto comunicativo.

Dos de las claves para optimizar nuestra comunicación efectiva son:

  •  La empatía: es saber ponerse en el lugar del otro. Esta habilidad es esencial para relacionarnos, sin ella nos alejamos e incomunicamos con los demás. Ponerse en el lugar de los demás requiere de la aceptación del otro y del no prejuzgar. Tener empatía es comprender que cada persona piensa y siente de una determinada manera en escuchaactivafunción de sus experiencias de vida y personalidad a la hora de afrontar las distintas circunstancias.
  • La escucha activa: que significa saber escuchar. Hoy en día la falta de comunicación se debe en gran parte a que nos olvidamos de escuchar a los demás. La escucha activa significa escuchar y entender la comunicación desde el punto de vista del que habla, de sus palabras, de sus gestos, miradas y silencios. El magnetismo que sentimos cuando alguien nos dedica su atención plena es hipnótico y facilita enormemente la comunicación.

Las personas podemos sentir esa energía que transmiten quienes conceden importancia y practican la escucha activa, la mirada atenta, las preguntas abiertas que muestran interés en conocer, el tono de la voz, el contacto físico…

Para motivar o inspirar a un grupo de personas con una presentación,  hay que ser auténtico y hacer sentir

Resulta evocador compartir previamente una historia, un vídeo inspirador, anécdotas. Lo importante es que esos valores estén presentes en ellos. Si tenemos que dirigirnos a un grupo, presentar previamente una historia donde esté latente el concepto que deseamos transmitir, permitirá aceptar la idea posterior con mayor facilidad. Cuanto más detallada sea la historia y más impliques a los demás en ella, mucho mejor.

Cuando somos capaces de transmitir adecuadamente, el público también llega a sentir. No pierdas la oportunidad de mostrar las emociones que te permitan llegar y conectar con las personas. Siempre que puedas añadir un toque emocional a tus presentaciones, discursos, reuniones… estarás haciendo que tu discurso cautive.

No es solo lo que dices, es como lo dices: comunicación corporal y lenguaje no verbal

Cerca del 93% de nuestra comunicación se da a través del cuerpo, gestos y movimientos que reflejan el fondo de lo que queremos decir. En la actividad de comunicar, tenemos que ser conocedores del lenguaje verbal y del no verbal, puesto que la información explícita es la que se expresa a través de las palabras, pero la información que proviene del lenguaje no verbal es aún más importante que la anterior.

Nuestra mirada, los gestos de la cara, la posición de los brazos y piernas, la postura que adoptamos… todas las partes móviles del cuerpo, con su movimiento y posición se combinan para comunicar algo cada instante.

La mirada es una de las principales armas que tiene la comunicación no verbal para conectar y comunicar emociones y pensamientos.

Movemos la cabeza cuando estamos conformes con lo que nos están diciendo, el cuerpo se tensa cuando no nos gusta lo que estamos oyendo. Cruzamos los brazos cuando estamos a la defensiva y abrimos los brazos cuando estamos receptivos. Nos echamos para atrás si algo no nos importa, pero nos acercamos cuando nos importa.

Dominar el lenguaje corporal es no solo conocerlo, sino también emplearlo para reforzar nuestro mensaje en la otra persona. Como hemos visto, esta información visual puede llegar a ser más importante incluso que las palabras que digamos.

Alineando nuestro lenguaje corporal con el mensaje que queremos transmitir estaremos comunicando de una manera más eficiente y eficaz.

En resumen, para comunicar podemos adoptar la filosofía de guiar mediante el ejemplo, que en pocas palabras significa que, si quieres conseguir que alguien sienta, deberás empezar tú sintiéndolo, pensándolo o haciéndolo primero y, si realmente es algo que te apasiona y te genera emociones positivas, ten por seguro que muchos te seguirán por “contagio emocional”

“La forma en que nos comunicamos con otros y con nosotros mismos, determina la calidad de nuestras vidas” Anthony Robbins

“Cuando se abre la puerta de la comunicación, todo es posible” Thich Nhat Hanh

Debemos practicar este arte, el de la comunicación, y adquirir la destreza de la comprensión de lo que es comunicar y así poder ejercer la comunicación desde una actitud de predisposición y autoconciencia, y así lo hicimos en este primer taller de comunicación en el que, además, se creó un poderoso efecto de cohesión entre los participantes. ¡Hasta el próximo taller!.

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