Entender qué es la carrera profesional

La carrera profesional es un continuo, en el que está muy claro qué puestos hemos ido ocupando y cuál es nuestra posición actual, pero resulta mucho menos evidente hacia dónde nos dirigimos. El futuro nos aguarda a todos y, como en todos los ámbitos de la vida, nuestro desarrollo profesional dependerá en gran medida de las decisiones que tomemos sobre nuestra carrera profesional.

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Pero para poder hablar de carrera profesional, en mi opinión, hay que ir más allá de una sucesión de puestos y una supuesta trayectoria futura marcada por los mismos. La carrera profesional ha de reunir una serie de principios:

1. Responsabilidad y proactividad, tenemos que entender que el máximo responsable de nuestra carrera profesional somos nosotros mismos y que podemos actuar e incidir en hacia donde nos dirigimos profesionalmente con nuestras decisiones. Aquí no sirven victimismos y azares, hemos de ser claramente conscientes que debemos actuar para que las cosas sucedan a nuestro favor y, aunque el “destino” nos ponga delante barreras y trabas varias, también se las pone a los demás y de nosotros depende lo que hagamos para saltarlas y esquivarlas.

2. Cualidades y capacidades. La carrera profesional es algo que parte de nuestras cualidades y capacidades, siendo honestos con nuestras limitaciones y debilidades, integrándolas con nuestras necesidades y motivaciones y alineándolas con nuestros valores y expectativas. Por tanto, en esa definición de a dónde vamos profesionalmente, interviene una profunda autoevaluación, que nos que nuestros objetivos profesionales van a ser factibles además de interesantes y no van a chocar con nuestros valores. Podemos recurrir a muchas herramientas, incluso online para autoevaluarnos en diferentes momentos y áreas, como por ejemplo esta de creatividad: http://www.testmycreativity.com

dazzle3. Planificación. La carrera profesional se planifica. Dejarla en manos del libre aalbedrío es ser víctimas de la inercia. Si no definimos qué camino profesional queremos seguir, lógicamente nos perderemos y no sabremos identificar si un determinado puesto o empresa nos conviene o no, retrasándonos en nuestro desarrollo profesional o desperdiciando buenas oportunidades. Por el contrario, si hemos definido cuál o cuáles son los puestos que nos interesa ocupar, en qué momento es mejor cambiar y a qué nuevas posiciones o tipologías de empresa, nos resultará muy fácil focalizar nuestra búsqueda de empleo y decidir si lo que nos están ofreciendo es bueno para nosotros. Si tenemos claras cuáles son las acciones que tenemos que llevar a cabo y en qué momento, podremos evaluar con facilidad si vamos bien encaminados o no.

4. Ayuda. Es importantísimo contar con los apoyos adecuados a lo largo de tu carrera profesional y en todas y cada una de sus etapas. En esto nos queda mucho que aprender de la cultura anglosajona con respecto a nuestro individualismo y la necesidad de potenciar y desarrollar redes de contactos profesionales. Por supuesto, la carrera profesional es personal e intransferible, pero contar con una buena red que nos apoye y proporcione información, consejo y mentorización es fundamental para evitar errores innecesarios, contrastar nuestros planes y objetivos y ampliar las oportunidades.

5. Elección. La carrera profesional se elige. Hay que tomar decisiones, el tiempo no es ilimitado y las opciones tampoco. Con cada elección acotamos un camino a recorrer, camino que supondrá nuevas opciones más adelante, pero que supone también dejar de lado otras. En este sentido lo mejor es escoger conscientemente y habiendo valorado las opciones. La empresa no es la única que selecciona, los profesionales también hemos de seleccionar. Nos hemos hecho alguna vez la pregunta ¿elegí yo los puestos que he ocupado o simplemente me eligieron ellos a mí? También hemos de entender que las decisiones sobre nuestra carrera profesional no las tomaremos todas al mismo tiempo, sino cada una en el momento oportuno. Por supuesto, el futuro es incierto, pero será más fácil afrontarlo y obtener lo que esperamos de él si tenemos claro qué nos interesa y qué tenemos que hacer para conseguirlo. Una vida laboral abarca más de 40 años y, al planificar nuestra carrera no vamos a definir exactamente todo ese recorrido, sino que rediseñaremos y replanificaremos varias veces a lo largo del mismo, marcándonos nuevos objetivos y nuevos momentos de evaluación conforme avance nuestro desarrollo profesional, evolucionen nuestras competencias y se sumen nuestras experiencias.

Este aspecto de flexibilidad y reevaluación de la carrera profesional es fundamental. No debemos olvidar nunca el derecho a reinventarnos, si el camino que nos hemos trazado inicialmente no es como esperábamos o termina abruptamente sin solución de continuidad, tenemos el derecho y la capacidad de cambiar y trazar un nuevo plan aprovechando lo que ya tenemos en la mochila. Tampoco debemos encasillarnos ni dejar que las etiquetas nos limiten en la evolución de nuestra carrera. Basta con echarle un vistazo al perfil de Ana María LLopis, para darnos cuenta que podemos llegar a ser capaces de mucho en el mundo de los negocios, por ejemplo, aunque no hayamos estudiado de inicio una carrera de “empresa”. Por cierto, con ella será el próximo Desafío con… del Club Innova&acción.

Diseñar un plan de carrera es algo que nos permite, además, dotar de sentido a lo que hacemos y lo que decidimos, de manera que es fácil contar nuestra historia profesional en una entrevista, de manera que se entienda como coherente y auténtica, dando a la empresa una información clara sobre nuestras actitudes, valores y expectativas, que serán al final las que marcarán en mayor medida la selección o no para el puesto.