“Es importante interactuar frecuentemente con gente interesante, aunque sea de manera informal”

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Iker Marcaide, Premio Blue red 2016, defiende la importancia de la generación de redes de valor y la importancia de las personas. Además es un empresario de éxito. peerTransfer, su primera empresa, fue considerada en 2010 la mejor start-up del mundo. Hoy dedica sus esfuerzos a Zubi Labs, empresa con la que ayuda a otros emprendedores a fundar empresas que puedan mejorar el mundo.

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Recientemente te hicimos entrega desde la Asociación del premio Blue red por tu capacidad para generar redes de valor, ¿crees que la cooperación entre personas está infravalorada? ¿Realmente le damos el valor que se merece a la creación de redes?

Cuando pensamos en redes de valor tendemos a pensar en algo muy formal, en reuniones, intercambio de tarjetas, etc. Creo que debemos pensar en el concepto de forma más amplia y más ahora cuando cada vez se tiende más hacia la colaboración, la innovación abierta, etc. Lo que es importante es interactuar frecuentemente con gente interesante, aunque sea algo informal e incluso sin agenda definida.  Siempre me sorprende las colaboraciones que surgen de conversaciones casuales.

En EE.UU., por ejemplo, la importancia de crear redes, la tienen mucho más interiorizada. Lo hace todo el mundo. Cualquier profesional, independientemente de su nivel jerárquico, dedica un tiempo a crear su red de apoyo. Aquí en España cuando vas a un evento y repartes tarjetas enseguida parece que estás tratando de vender algo. Yo creo que es fundamental no solo pensar en el equipo interno de las organizaciones, sino el equipo externo que lo forman tus proveedores, contactos, etc

¿Cuándo te diste cuenta de ese valor? Hubo algún momento en el que pensaste debo empezar a cuidar mis contactos, a nutrir mis relaciones, a crear una red…

No sé si fue algo consciente. Creo que en parte es cuando vas asumiendo responsabilidades cuando te das cuenta de la importancia de tener una red de apoyo. Cuando estaba en Cambridge, allí se organizaban muchos eventos y yo trataba de buscar huecos para asistir a los que me parecían interesantes. Me gustaba porque entraba en contacto con otros emprendedores, nos comentábamos nuestros proyectos y retos, opinábamos sobre ellos, etc. Es curioso como a lo mejor una conversación de este tipo te puede hacer ahorrarte 40 horas de trabajo porque te soluciona algo que no conseguías la forma de resolver. El problema de este tipo de networking es que es impredecible. No puedes decir si le dedico tantas horas o voy a “x” eventos voy a conseguir tal o cual rendimiento. Solemos estar tan metidos en nuestro día a día, que vemos el acudir a eventos como una pérdida de tiempo. Lo que sucede es que muchas ideas y oportunidades surgen precisamente cuando levantamos la mirada del ordenador.  En este sentido, encuentros con caras nuevas y gente que está haciendo cosas interesantes, y abiertos a conocer a otros, me parecen los más productivos.

El problema del networking es que es impredecible. No puedes decir si le dedico tantas horas o voy a “x” eventos voy a conseguir tal o cual rendimiento.

¿Y cómo se gestionan luego esos contactos de forma eficaz?

Sería interesante tener una especie de CRM personal, lo más parecido que hay en este sentido puede ser LinkedIn. Cuando empiezas a trabajar en algo o tienes una nueva idea lo primero que haces es surfear en LinkedIn a ver a quien conoces que sepa de eso o ya esté trabajando en ello. El problema es que no todo el mundo está en LinkedIn.

Hay algún proyecto o alguna innovación que haya surgido de tus redes…

Sí, hay varios ejemplos. Por ejemplo, Imagine, el colegio Montessori que hemos abierto en Valencia, surgió realmente de las conversaciones que tuve con un par de amigos, Irene y Mariano, sobre las dudas que teníamos a la hora de escoger colegio y de lo que queríamos para nuestros hijos. Ambos son compañeros míos de cuando estudié en la UPV. Con Irene había trabajado en peerTranfer pero con Mariano simplemente habíamos seguido manteniendo el contacto como amigos. En ese momento él estaba pensando en regresar a Valencia. Los tres teníamos hijos de la misma edad y de nuestras preocupaciones como padres surgió la idea de crear Imagine.

¿Con qué objetivo creaste el Grupo de LinkedIn de la UPV?

Cuando llegué al MIT me di cuenta de lo potente que era su comunidad de antiguos alumnos. Era un lugar en el que realmente la gente se ayudaba. Si contactabas con alguien, siempre recibías respuesta.  Como siempre hay gente que es más senior o junior que tú, creo que es una relación de dar y tomar. Y, en cierta manera, me daba pena que en la UPV no hubiese algo similar, que no hubiese ese sentimiento de pertenencia. Así que pensé que crear un grupo en LinkedIn podía ser un primer paso. Lo más importante de una comunidad de este tipo es que sea útil. Lo bueno de una asociación de antiguos alumnos es que siempre va a ver gente senior y gente que está empezando y que los que empiezan luego serán a su vez seniors que querrán devolver, en cierta manera, porque se les ha ayudado por el camino.

¿Por qué crees que en España el asociacionismo está menos desarrollado que en otros países como EE.UU., sobre todo a nivel de Universidades?

En España las escuelas de negocio y algunas universidades privadas si que lo tienen muy trabajado. El problema de las universidades públicas es que al final están muy masificadas y es difícil que todas las personas que salen de sus aulas encuentren nexos en común. El tamaño es importante. Igual el reto es cómo crear de comunidades grandes, sub-comunidades que tengan mucho en común pero sean suficientemente pequeñas para crear más vinculación y que además sean muy útiles.

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En 2010 tu primera empresa, peerTransfer, fue considerada la mejor Start Up del mundo, ¿cómo surgió la idea de crearla? ¿En qué consiste exactamente?

Hay emprendedores que vislumbran una tendencia en el mercado, otros dominan una tecnología y tratan de buscarle una aplicación, yo soy más bien un “emprendedor bobo”. Tengo que sufrir en primera persona algo para darme cuenta de que se puede hacer de diferente forma. peerTransfer surge porque cuando envié el dinero de mi matrícula al MIT se perdió. Estuve email arriba y email abajo y acabe dándome cuenta de la ineficiencia del proceso, además de lo costoso que resultaba por los malos tipos de cambio, las comisiones, etc. Así que me propuse simplificar el proceso. A día de hoy, 2/3 de las universidades de EE.UU. trabajan con el método que desarrollamos y la empresa es líder global en pagos internacionales en el sector educativo. Más de 1.000 universidades de todo el mundo la utilizan y la empresa cuenta con oficinas en Londres, Singapur, China, Australia, Canadá, Boston, Valencia…

La verdad es que emprender tiene su dosis de ingenuidad, pero es esta ingenuidad la que te permite seguir avanzando porque no sabes que es lo que te espera, lo que crees que es un montículo a lo mejor es una montaña que todavía no ves, pero ya estás en el camino y al final acabas encontrando soluciones.

Luego te desvinculaste de este proyecto…

Sí, en 2013 me desvinculé de peerTransfer como director general aunque estuve hasta 2014 en el consejo. Actualmente sigo como accionista. La empresa ahora se llama Flywire. Desde entonces me he centrado en Zubi Labs, que fundé en 2014.

¿Cómo ve actualmente la posición de nuestro país en el mundo de la innovación?

Creo que desde 2010 la situación ha cambiado mucho. En cantidad de proyectos, su calidad, y en que las corporaciones están creando puentes de colaboración con empresas más emergentes.

¿De verdad se innova en España? ¿Qué le faltaría para ser, por ejemplo, EE.UU.?

Cuando regresé de EE.UU. siempre decía que aquí hacía falta una cosa: ambición. Pero eso también está cambiando. Te encuentras con gente que quiere comerse el mundo, pero en el buen sentido. Por qué hacer algo pequeño pudiendo hacer algo grande. Y ya no digo tanto algo que valga mucho dinero sino que tenga un impacto.

Aunque sigue habiendo otras asignaturas pendientes. Por ejemplo, en las fases iniciales de un proyecto no puedes pagar grandes sueldos a tus empleados y una forma de compensarlo es dándoles capital de la empresa. Pero nuestras leyes fiscales dificultan mucho esto, lo que serían las stock options.

Por otro lado creo que cada zona tiene sus peculiaridades y no se pueden comparar. El gran reto que yo veo en España y, en la Comunidad Valenciana, es que por un lado contamos con muchas PYMEs tradicionales que aún siguen ancladas en su pasado, sin abrazar la tecnología, sin explotar su potencial de analytics y conocimiento del cliente, y viviendo de procesos lentos y poco ágiles. Por otro lado, están las start-ups. Son dos realidades, dos tipos de empresa, que viven en realidades paralelas. Si estos dos mundos se juntasen podrían surgir muchos proyectos aplicados, los emprendedores podrían orientar sus esfuerzos hacia problemas reales y concretos que empresas tienen, y conseguir clientes. Y PYMES reinventarse un poco.

Uno de los grandes retos que tenemos en España es acercar el mundo de las PYMEs, generalmente tradicionales y poco tecnificadas, con el de las start-ups

Cada entorno tiene sus ventajas y sus desventajas. Por ejemplo, yo constituí peerTransfer en EE.UU. y los primeros inversores los conseguí allí. Las áreas de desarrollo de negocio y marketing también han estado localizadas allí. Pero las funciones de administración, desarrollo de tecnología y atención al cliente decidí localizarlas en Valencia. Primero porque quería contribuir a crecer en Valencia un ecosistema emprendedor y segundo porque aquí el equilibrio entre disponibilidad de nuevos miembros para el equipo y su coste era muy interesante.

¿Cómo definirías, Zubi Labs, tu actual empresa?

A veces se habla de Zubi Labs como una empresa de inversión, pero realmente hacemos más que eso. En Zubi Labs cofundamos empresas que mejoran el mundo. Un inversor financiero es pasivo, pone el dinero y ya está. Nosotros lo que hacemos es tratar de identificar problemas que merece la pena resolver, crear equipos alrededor de ellos y también poner capital.

¿En qué sectores trabajáis?

Cuando me desvinculé de peerTransfer estuve un año divergiendo, invirtiendo en algunas start-ups, en algunos consejos de administración, etc. y me di cuenta de dos cosas: que lo que más me gusta es crear cosas desde cero y que quiero dedicarme a cosas que tengan un impacto positivo claro. Con unas tijeras puedes hacer recortables con tu hijo o herir a alguien, pues con una empresa también puedes hacer el mal o el bien. Nosotros optamos por lo segundo.  Así que en Zubi Labs trabajamos en áreas como la educación, el desarrollo del talento, la sostenibilidad, la salud o los colectivos en riesgo de exclusión.

Iker Marcaide, Irene Cañero y Mariano Pontón
Iker Marcaide, Irene Cañero y Mariano Pontón

¿Cómo se puede innovar en el mundo de la educación? ¿Hacia dónde deberíamos dirigirnos?

Cuando empecé a buscar colegio para mi hijo mayor, que ahora tiene 3 años, me llamó la atención que el modelo de enseñanza fuese igual que el que yo había recibido. Se trata a todos los niños igual independiente de sus interés y motivaciones o simplemente cuál es su mejor forma de aprender. Vamos, yo cuando hablo por el móvil ando de un lado a otro – si me obligaras a hablar sentado seria la mitad de productivo. Y por qué se lo hacemos a los niños? También es una educación muy dirigida por el profesor, él es el que sabe y los niños los que tienen que llenar su mochila con los conocimientos que este les da, etc. Si pensamos en cómo ha cambiado el mundo desde que nosotros estudiamos y lo que va a cambiar en los próximos 15 años, vemos que algo falla.

Entonces me planteé como me gustaría que fueran mis hijos. Y lo primero es que me gustaría que fueran felices. Además me gustaría que fueran curiosos, que les gustara aprender, que su actitud fuese positiva hacia el aprendizaje, que consideraran que se puede aprender a todas horas y de todo el mundo. También me gustaría que fueran personas con criterio, autónomas y con los pies en la tierra. Que sean capaces de buscarse la vida en cualquier entorno.

Y consideré que tenía sentido construir sobre la pedagogía Montessori . Y de ahí nació Imagine que evidentemente creamos para nuestros hijos pero también para ayudar a que cada niño encuentre su lugar en el mundo conociéndose, identificando sus talentos y potenciándolos, para que con ello puedan contribuir al progreso de la humanidad. Creo que la humanidad no se puede permitir derrochar el potencial talento. ¿Cuánta gente se queda por el camino? ¿Cuánta gente lo hace bien pero podría hacerlo mejor? Creo que deberíamos tratar de potenciar al máximo el talento de cada uno de nosotros.

Una de las cosas que destacan de Imagine, es que proponéis una educación Montessori hasta los 18 años…

Es cierto que no es muy habitual ver escuelas Montessori que abarquen también secundaria y bachillerato. Pero al final de lo que se trata es de separar lo que es la filosofía de lo que son los materiales. Los materiales están muy desarrollados para infantil y primaria. Y lógicamente no vas a tener a un joven de 14 años haciendo una torre de cubos – pero si puedes pensar en qué tiene sentido a esa edad que sea un aprendizaje personalizado y guiado por los intereses y motivaciones de cada uno, y práctico. Por ejemplo, les puedes plantear un proyecto que sea el crear una empresa y que de forma transversal vayan adquiriendo una serie de conocimientos. Y el profesor actúa más bien como guía en el proceso de aprendizaje.

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