¡Este verano cultiva tu propio huerto!

Las ventajas de cultivar tus propias verduras y hortalizas en casa (o en un pequeño terreno) son múltiples y varidas.

Gracias a la agricultura niños y mayores pueden aprender muchas cosas (el ciclo de la vida, a ser más responsables, etc.) y también cultivar, nunca mejor dicho, ciertas cualidades o habilidades que les serán útiles en su día a día como la paciencia, el trabajo colaborativo o el saber adaptarse a los imprevistos (clima, plagas, etc.).

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Además el contacto con la tierra hace que nuestro cuerpo produzca serotonina. Esto unido a que el huerto nos obligará a pasar más tiempo al aire libre y a qué con toda seguridad aumentaremos la cantidad de verduras y hortalizas que consumimos, hará que mejore considerablemente nuestra calidad de vida y nuestra salud. Se trata además, de un hobbie en el que las prisas no tienen cabida. Para lograr una buena cosecha hay que ser concienzudo y tomarse su tiempo y, de esta forma, sin darnos cuenta, al cultivar estaremos reduciendo nuestros niveles de estrés.

El huerto en verano

Los meses de verano son meses de gran actividad en el huerto. Por un lado, es la época de las grandes cosechas o al menos, de las cosechas más vistosas: tomates, pepinos, pimientos, cebollas, berenjenas, sandías, melones, etc. Por otro lado, las condiciones climatológicas extremas (en algunas zonas de España, muy extremas) hacen que los cuidados en el huerto se multipliquen.

Y si todavía no tienes un huerto, y lo que quieres es aprovechar que ahora en verano tienes más tiempo para iniciarte en la agricultura urbana y de terraza, no te preocupes porque también tenemos tareas y consejos para ti.

Ya tengo mi huerto
Si ya tienes tu huerto, en esta época te sentirás especialmente orgullo de él, aunque también te ocupará más tiempo que nunca.

En verano, debemos tener especial cuidado con:

  • El riego. Ahora que el calor aprieta debemos ser especialmente cuidadosos a la hora de regar nuestra pequeña huerta. Debemos regar todos los días y hacerlo a primera hora de la mañana o al atardecer cuando las temperaturas son más moderadas.  También deberemos prever quién se ocupará de hacerlo en el caso de que vayamos a ausentarnos unos días de casa. Una simple escapada de fin de semana puede acabar con meses de trabajo.  Como norma general, siempre es mejor regar directamente la tierra en lugar del tallo o las hojas, puesto que la humedad favorece la aparición de hongos.
  • Las plagas. Muchas de las plagas más frecuentes atacan en primavera y verano. Aquí podéis ver una guía que os permitirá identificarlas para poder tratarlas adecuadamente.
  • El sol y los golpes de calor.  Deberemos vigilar nuestros cultivos y si vemos que el calor les está afectando (zonas blancas en los tomates o lechugas que se espigan demasiado, pueden darnos la señal de alarma), lo ideal sería poder poner unas telas o mover, si es posible, nuestras macetas a zonas de semisombra en las horas centrales del día.
  • La cosecha. En verano en el huerto todo se acelera. Cada dos o tres días como mucho, deberemos vigilar nuestras plantas e ir recolectando los frutos maduros. De esta forma, podremos alargar la producción, puesto que la planta estará menos exigida. También podemos aumentar la producción haciendo pequeñas podas y manteniendo a ralla los chupones.

  • Las malas hierbas. Ellas también crecen más rápido en verano y es importante limpiar nuestra tierra de ellas para evitar que consuman nutrientes de a tierra y para facilitar el riego y el drenaje del agua.

Todavía no tengo mi huerto
Existen muchos tipos de hortalizas que pueden ser cultivadas a lo largo de todo el año, y como en julio y agosto ya no es época para plantar los cultivos propios de verano –que como hemos visto antes están ahora en pleno apogeo de recolección, suelen empezar a cultivarse en esta época. En los meses de julio y agosto: lechuga, coles, acelga, apio, escarolas, nabos, rabanitos, zanahoria, remolacha, ajos, espinacas, canónigos.  Otra posibilidad fantástica en cualquier época de año es completar nuestro huerto con algunas aromáticas: tomillo, romero, perejil, orégano, etc.

Lo bueno de la mayoría de estos cultivos es que no son demasiado exigentes en cuanto a cuidados y, eso para los principiantes, es una ventaja. Además en muy poco tiempo podrás estar comiendo y degustando lo sembrado. Es el caso de los rabanitos, las acelgas, las lechugas o las espinacas. Cuando llegué la primavera serás todo un experto en esto de la agricultura urbana y tus primeros tomates, pepinos y pimientos te lo agradecerán.

En verano sobre todo, debemos vigilar la sobre exposición solar, en estos meses lo ideal es cultivar este tipo de hortalizas en zonas de semisombra con una exposición solar directa de unas 4-5 horas como y seguir las pautas de riego que hemos explicado antes.

La siembra la podemos hacer desde semilla o en pequeños plantones (semillas ya germinadas y con unas semanas de vida) que podemos comprar en viveros y tiendas especializadas, o incluso en cooperativas – donde suele ser mucho más barato pero que realmente solo es recomendable si tenemos un huerto grandecito que sembrar.

Si optamos por las semillas tenemos dos opciones, plantar directamente en la tierra en la que vayan a crecer o plantarlas en semilleros (los envases de yogurt vacíos, haciéndoles unos agujeritos en el fondo, son perfectos). Digamos que hay plantas cuyas semillas es más fácil que germinen sean cuales sean las condiciones. Y hay otras, que tienen que tener unas condiciones de luz, calor, agua más específicas. Estas últimas es mejor plantarlas en semilleros y trasplantar luego o comprar directamente los plantones y trasplantarlos.

Algunas hortalizas fáciles de plantar en semilla son las lechugas, los canónigos o las espinacas.

De hecho, otra labor que podemos hacer en nuestro huerto en verano, es hacer un semillero de cebollas, coliflores, habas, guisantes o brócoli y que plantaremos más adelante, a partir de septiembre. Como consejo os diré que siempre que se plante desde semilla lo óptimo es poner en cada recipiente o agujero varias semillas y luego cuando nazcan las pequeñas plantas ir clareando para finalmente quedarnos con la más fuerte.

Algunos consejos generales
En cualquier caso a la hora de la siembra, debemos tener en cuenta que cada planta necesita un espacio mínimo para desarrollarse y crecer. Y que cada una sigue un ritmo de maduración. En esta interesante tabla podemos ver desde el espaciado que debemos dejar entre una planta y otra, a cuánta profundidad debemos plantarla, cuanto tardan en germinar, en qué meses se debe plantar o recolectar, etc.

Otra duda habitual cuando uno empieza con huerto es cómo preparar la tierra para comenzar a cultivar. Aquí podéis ver algunos consejos.

También debemos saber que hay plantas que no se llevan bien con otras. Esto puede ser  porque ambas necesitan del suelo los mismos nutrientes o porque a través de sus raíces pasan al suelo sustancias que pueden resultarles perjudiciales. Hay otras que, al contrario, se benefician las unas de las otras si están juntas. También es interesante saber en qué es exigente una planta con respecto al suelo, y qué debemos plantar a continuación, para que la tierra se regenere y siga siendo fértil. A estos conocimientos se les llaman asociaciones y rotaciones de los cultivos y cuando consigues dominarlos, ya puedes decir, que eres un hortelano en toda regla. En este enlace podéis ver una pequeña guía que os introducirá en este apasionante mundo.

¡Buena cosecha a todos!