“Hay que ser proactivo, tener claro lo que quieres y diseñar año a año tu perfil profesional “

[Img #4488]Mariano Lozano cursó estudios de ingeniería en la UPV aunque sus inicios profesionales fueron en los campos de la impresión y la inmobiliaria. Un buen día decidió cruzar el charco y allí inciar su andadura en el sector tecnológico. Actualmente reside en Seattle y trabaja como freelance colaborando con empresas como Microsoft, Google o Nintendo. Además ha escrito un libro USA… y disfruta en el que da consejo a otros españoles que, como él,  quieren “hacer las Américas”. En esta entrevista nos da su visión sobre EE.UU. y una serie de pistas para desarrollarse profesionalmente allí.

¿Qué recuerdos guardas de tu paso por la UPV?

Con la perspectiva que da la madurez, puedo decir que mi paso por la UPV representa una de las más deliciosas etapas de mi vida. Durante la segunda mitad de los 80 participé muy activamente en la política universitaria tanto a nivel de la Escuela de Ingeniería Técnica Industrial como en la UPV, la antigua EUITI.

Viví y participé en el traslado mi escuela al Campus de Vera; la lucha por la creación de títulos de 4 años y el autodiseño curricular; el nacimiento de los programas Erasmus, que tanto han ayudado a muchos a salir del cascarón; el Plan de Innovación Educativa para evaluar al profesorado; la consolidación de la representación estudiantil en los ámbitos universitarios incluyendo la Delegación General de Alumnos (¡cuántos fines de semana trabajando en el Campus!); la promoción del asociacionismo universitario como semillero de empresas, y tantas cosas.

Sin embargo fue demasiado para poder digerirlo todo. Así, al no poder terminar mi Proyecto Final de Carrera culpé durante años al sistema educativo y me creó mucha frustración que solo superé con el tiempo.

Cuéntanos tus inicios como profesional en Madrid…
Dejé la UPV en el 91, en mi último año allí estuve trabajando en el Gabinete de Prensa como becario, y me trasladé a Madrid. Allí entré en el turno de noche de una empresa de servicios de pre-impresión digital donde pude sacar partido a lo que aprendí en la UPV trabajando con los Apple II y los SE de la Delegación de Alumnos. Vino la crisis del mundo de la publicidad y entré en el mundo inmobiliario. Este paso fue clave en mi vida. Desde los 6 años, cuando monté mi radio de galena, supe que quería ser ingeniero. Era ingeniero pero la realidad mandaba y me di cuenta de que nunca iba a trabajar “de lo mío”, así que tuve que cambiar el chip y reinventarme.

En el sector inmobiliario madrileño trabajé con los Gil durante 12 años, donde aprendí mucho, de lo bueno y lo malo, pero conseguí ser fiel a mis principios de honestidad y tuve bastante éxito profesional. Por supuesto, no perdí el vicio de innovar e introduje la informática en un mundo aún con fichas de cartulina, diseñé y programé una base de datos y sistematicé el método de seguimiento de clientes y publicidad.

¿Cómo surge la oportunidad de trabajar en EE.UU? ¿Qué te motivó para dejar tu vida en Madrid e irte a “hacer las Américas”?
En 2006 mi esposa trabajaba en una empresa norteamericana en Madrid y le ofrecieron un puesto en Seattle, cerca del campus de Microsoft. Dudábamos porque a mí me iba muy bien en plena efervescencia inmobiliaria, pero aquello no podía durar. Cuando dije en la oficina que lo dejaba todo para irme a EE. UU. me llamaron loco además de insensato por irme a un país que estaba entrando en crisis cuando en España nos comíamos las longanizas que sobraban de atar a los perros.

En ese momento aprendí el gran impacto negativo que el entorno produce en nuestras decisiones, especialmente lo mediatizada que está la sociedad. Decidí escuchar a mi instinto, analizar los datos y tomar mi propia decisión para, al contrario de lo que me pasó cuando dejé Valencia, no volver a buscar responsables que no fueran yo mismo.

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Llegas a EE.UU. y, ¿qué te encuentras? ¿Era cómo te lo habías imaginado? ¿Qué fue lo que más te sorprendió?

Me encuentro que la chica del Starbucks del aeropuerto no me entendió ni jota cuando le pedí el café. Ahí me di cuenta que tenía mucho por hacer…

Estados Unidos es un país tremendamente diverso, y hablar de un lugar no es extrapolable en absoluto al resto. Cuando llegué me traje las ideas preconcebidas habituales como su falta de conocimientos geográficos, el amor por las armas, la falta de espíritu crítico y demás. Cuando llegas te das cuenta de que, como dicen aquí, las cosas hacen clic donde tienen que hacer clic. Todo lo que a la vista de un foráneo parece horrible o incluso admirable, especialmente si no te adentras en esta cultura, tiene sentido puertas adentro porque todo encaja con la personalidad de estas gentes.

¿Por qué te decidiste a crear Mi Ciénaga? ¿Te ha abierto puertas?
Precisamente el choque cultural fue lo que me llevó a investigar sobre experiencias de otros. No encontré nada en Internet y decidí compartir mi experiencia en un blog al que llamé “Mi Ciénaga” en honor al personaje Shrek y su ciénaga, que representaba su burbuja, su zona de comodidad.

El blog me dio mucha visibilidad y consiguió un par de premios al mejor blog de expatriados en lengua española. En él desarrollé muchísimos contenido orientado a españoles que quisieran trasladarse a EE.UU. por turismo, trabajo o estudios. Desgraciadamente el contenido comenzó a ser pirateado impunemente y decidí  cerrarlo.

[Img #4489]Has publicado un libro llamado USA… y disfruta – Manual de supervivencia para cruzar el charco que trata de ayudar a los españoles que, cómo tu, quieren establecerse en EE.UU. ¿Cómo te preparaste tú para este viaje? Si tuvieses que volver a hacerlo ahora, ¿qué harías diferente?
“USA… y disfruta” representa un gran esfuerzo por documentar y estructurar una gran cantidad de información de primera mano para guiar en los primeros pasos a los que se quieren venir a hacer las américas. Estoy tremendamente orgulloso de esta obra y en 2010 ya representó lo que aquí llamamos un “blue ocean”, es decir, la creación de un nuevo nicho de mercado por explotar.

Cuando en 2006 me preparaba para mi traslado busqué en Internet y solo encontré información confusa y contradictoria. La información original en inglés era difícil de interpretar, pero no por el idioma, sino porque los conceptos eran confusos para una mentalidad española. Por entonces yo era ya una persona que había viajado al extranjero muchas veces, eso no era un problema, pero entender los conceptos más sencillos para rellenar un simple formulario era un mundo. Por ejemplo, ¿cuándo considerar tu segundo nombre un middle name? ¿por qué es tan importante el middle name de mi madre? ¿cómo relleno la dirección de casa, no veo un apartado para “portal”?

Por eso decidí ahorrarle a mis paisanos ese tremendo dolor de cabeza y guiarles en los primeros pasos. En estos años solo he recibido críticas positivas, tanto en Amazon como en las docenas de emails de los que me siento tremendamente orgulloso. Sin duda, si tuviera que irme ahora a EE. UU. compraría mi propio libro 🙂

Solo hay una cosa que no volvería a hacer y es comprar casa para instalarme. Aunque estuve un año de alquiler, opté por la compra. Eso me ha anclado incómodamente a una región del país, en un mercado laboral donde la gente vive hoy aquí y después allá y he aprendido que las raíces se echan en el país, no en lugares concretos. Tengo pendiente aún ese salto.


¿Qué es lo más complejo de instalarse en un país como EE.UU.?

Entender la mentalidad norteamericana y su diversidad. Lo más difícil es aceptar que no hay etiquetas para poner, algo a lo que los españoles estamos acostumbrados. Por ejemplo, si en España estoy a favor de algo automáticamente se me pone la etiqueta de X y en consecuencia se me supone que estoy a favor de todas estas propuestas y en contra de estas otras.

En Estados Unidos no va así. Prejuzgar a una persona o aventurar una situación te puede salir muy caro. Nada es lo que parece y los norteamericanos no se dejan descubrir fácilmente a extraños. Lo realmente complejo es entender esto y aprender a hablar poco y escuchar mucho. Por supuesto, están los tópicos de la comida, el endemoniado acento en ciertos lugares y demás pero de verdad que para todo eso es fácil prepararse y adaptarse. Lo otro no te lo cuenta nadie.


¿A qué te dedicas actualmente allí?

Cuando me instalé aproveché para dar por terminada mi carrera inmobiliaria y entrar en el sector tecnológico. Mi perfil profesional contiene una mezcla de técnico y creador de contenido con ciertas habilidades creativas y de servicio al cliente. En un país donde todo el mundo está tan especializado es difícil encontrar perfiles mixtos como el mío por lo que nunca he tenido problema para encontrar trabajo.

Soy un trabajador on-demand, lo que llamamos un contractor y trabajo en proyectos que pueden durar 2 días o 2 años. Sé que en España la gente joven se queja de las empresas, de los contratos basura y tal, pero el mundo está cambiando y hay que adaptarse y ser imaginativo. Hay que ser proactivo, tener claro lo que quieres y diseñarte año a año tu perfil profesional y venderte al mejor postor. Las empresas quieren gente activa que les ayuden a crecer y ser competitivos, no quieren gente que busque instalarse porque se lo merece. He realizado proyectos de reconocimiento de voz para Voicebox y Samsung; colaborado con Microsoft en el hardware de consola Xbox y en Windows CE; a Nintendo le ayudé editorializando su línea de juegos para Latinoamérica. En estos momentos me he tomado un break para preparar la segunda edición de “USA… y disfruta” y de “Escapada a Seattle” y ofrecerlo también en modo descarga a través de marianolozano.com
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¿Qué consejos puedes dar a aquellos que quieran trabajar en EE.UU.? ¿Es sencillo adaptarse a la cultura empresarial americana para un español?
Estados Unidos es el país perfecto para desarrollarse profesionalmente si tienes ambición, proyectos, ganas de emprender y comerte el mundo. Y si tienes buen nivel de inglés. No es un país donde encontrarás beneficios sociales al estilo europeo y desde luego requiere un tremendo cambio de actitud respecto a la forma de ver el trabajo.

Los españoles nos adaptamos regular a la cultura norteamericana porque por ejemplo, los norteamericanos son poco proclives a socializar en el trabajo. El cumplimiento del horario es mucho más estricto así como los plazos de entrega y la seriedad en los compromisos. Una vez superados estos obstáculos, todo va bien y creo que los norteamericanos en general tienen muy buen concepto de nosotros y nos aprecian como pueblo.
¿Y a nivel de burocracia?
Un desastre. Solamente en gasto de burocracia, el sistema sanitario norteamericano gasta más de 700 mil millones de dólares al año. Los norteamericanos adoran los formularios y rellenar casillas con check-marks.  No hay conversación seria sin papeleo por medio y hasta hace muy poco, casi todo era en papel físico y por correo postal.

La peor noticia para los españoles es que una vez que rellenas un formulario no hay modo de decir, “oye, me equivoqué aquí, ¿puedo arreglarlo?” porque en ese caso el trastorno es comparable al de querer cambiar de compañía telefónica, ¿nos suena?… Se aprende a ser constante en el modo de rellenar los formularios, tanto con el nombre, nuestra dirección, etc. Hay un capítulo entero en mi libro dedicado a los formularios y el papeleo y no es capricho.

Viéndolo con perspectiva, ¿Qué opinión te merecen asociaciones como la nuestra?
Para mí es un sueño cumplido. Ver que aquellos fines de semana trabajando en la delegación de alumnos del Poli han servido para algo útil como vosotros me llena de satisfacción. El tiempo nos ha dado la razón: nosotros y nadie más seguimos siendo los dueños de nuestro futuro.