“Las adicciones no tóxicas son igual de graves que las tóxicas”

En el último encuentro del Club de Coaching para una Vida Sana contamos con Consuelo Tomás, psicóloga y responsable del Instituto Valenciano de Ludopatía y Adicciones no Tóxicas, quien nos habló de este tipo de patologías y nos dio las pautas para detectarlas de forma precoz y afrontarlas adecuadamente.

En esta entrevista Consuelo nos define qué son las adicciones no tóxicas, cuáles son las más frecuentes y qué las diferencia y asemeja a las adicciones tóxicas como el alcohol o el tabaco.

Durante la charla Consuelo quiso dejar claro que aquello que define a una adicción no es tanto la sustancia el objeto o el acto al que se es adicto, sino la conducta, es decir, la relación que el sujeto establece con esa sustancia, objeto o acción. “Un adicto a las compras no es menos adicto que uno que lo es a la cocaína”, comentaba Consuelo. Dentro de las adicciones no tóxicas las más frecuentes son la adicción al juego (bingo, casinos, apuestas online…), a Internet y al teléfono móvil. Pero también hay quien es adicto a las compras, a practicar deporte, a la comida o a las operaciones de cirugía estética.

“El principal problema a la hora de tratar estas patologías es que la sociedad no las considera enfermedades al mismo nivel que la adicción a las drogas o el alcoholismo. Son considerados como vicios y no como enfermedades, que es lo que son”, argumentaba Consuelo. Y añadía: “además son adicciones silenciosas, que suelen quedarse en el seno de la familia, no se ven y además no acarrean grandes gastos sanitarios ni alteraciones del orden público, por ejemplo. Y esto hace que se les preste mucha menos atención de la que requieren”.

[Img #3586]Prevención y tratamiento

Las principales dudas de los asistentes iban encaminadas a saber, por un lado, cómo determinar si una persona realmente ha desarrollado una adicción, a Internet por ejemplo, o simplemente hace un uso un tanto excesivo de esta tecnología.  Y, por otro lado, sobre cómo abordar el problema una vez detectado.

Sobre la primera cuestión Consuelo argumentó que toda conducta adictiva se caracteriza por la pérdida de control del sujeto, no es capaz de parar de realizar esta conducta y cada vez la realiza durante más tiempo y de forma más seguida, y si no puede sufre síndrome de abstinencia. Otros factores que pueden dar la voz de alarma a familiares y amigos son los cambios de humor, la modificación de los patrones del sueño, la pérdida de interés por actividades que anteriormente les motivaban, etc. “Estos son sólo los primeros síntomas, pero las adicciones no tóxicas pueden acarrear consecuencias más graves como la ruptura de lazos familiares, el aislamiento social, depresión, deudas…”, comentaba Consuelo.

Con respecto a la forma de abordar el problema una vez detectado, Consuelo nos comentaba que “hay que tratar de hacer ver al paciente las cosas que se está perdiendo a causa de su adicción y, tratar de convencerle de que realmente tiene una enfermedad que hay que tratar. La mayoría de los adictos no tóxicos tienden a minimizar su problema y el hecho, de que como hemos visto, este tipo de adicciones socialmente no suelen considerarse tan graves como las tóxicas, no facilita esta labor”. “Además las personas que caen en una adicción suelen tienen problemas de fondo por lo que la intervención con este tipo de pacientes debe ser multidisciplinar. Existen tanto tratamientos farmacológicos como sicológicos o socio-ambientales”.