“Las emociones no pueden controlarse pero sí gestionarse “

En el segundo encuentro del Club de Coaching para una vida sana se ha abordado un tema que nos preocupa a todos: la salud emocional.

Curiosamente, el 20 de marzo, día en el que se celebró la sesión, ha sido declarado por la ONU recientemente como el día de la felicidad. Así que, comenzamos definiendo qué es la felicidad y quiénes son felices o dicen serlo.

De hecho, en una serie de charlas en la London School of Economics, Richard Layard exponía, en marzo de 2003,  que, a pesar del progreso material de los últimos cincuenta años, no se registran signos de una mejora en la felicidad. Más bien, la primera causa de que la depresión haya crecido espectacularmente en los últimos treinta años se atribuye a la creciente insatisfacción de grupos sociales que, trabajando más que nunca, no encuentran la recompensa personal de los años cincuenta y sesenta.

Durante la sesión se promovió, como siempre, la participación de los asistentes. Los exploradores, como les gusta autodefinirse, Ángel Escudero y Anna Fortea, dinamizadores del Club, nos hicieron una pregunta clave: para qué estamos aquí. Asimismo, se recordaron los objetivos del Club y, como consecuencia, se revisó la ejecución de tareas propuesta en la reunión anterior. Ángel y Anna, nos acompañaron en la búsqueda de las claves para el éxito a la hora de buscar la salud en este espacio. Nunca dando consejos sino reflexionando en torno a la propuesta elegida.

¿Qué son las emociones? ¿Y los sentimientos?

El primer objeto de discusión fueron las emociones: ¿qué son? Son reacciones fisiológicas y conductuales ante un estímulo y, para comprenderlas, debemos remontarnos a nuestros orígenes, ya que servían y sirven para la supervivencia. De este modo, nos remontamos a los orígenes del ser humano y a la explicación del porqué de las emociones, que, como consecuencia no podrán ser controladas pero si gestionadas. Algunos ejemplos a lo largo de la sesión nos sirvieron para evidenciar esta realidad.  Por tanto, se trabajó en el control de los estímulos que provocan las emociones o en las formas de compensar las reacciones fisiológicas que nuestro cuerpo tiene “programadas”.

El segundo paso fueron los sentimientos. En este caso, si dependen de nosotros. Por eso, se realizaron una serie de dinámicas y se plantearon algunas acciones para abordarlos de otra forma.

Además, se analizaron propuestas que están de moda como el mindfulness y que en realidad ya fueron planteadas por civilizaciones como la romana, tal y como se pone de manifiesto en la obra Meditaciones, de Marco Aurelio, donde se pone de manifiesto que no son las circunstancias las que nos alteran, sino la valoración que hacemos de ellas.

Para finalizar se detallaron algunas líneas de trabajo en este sentido, detallándose algunos pasos que debemos dar a la hora de “prestar atención”. Además, se recomendó bibliografía para aquellos que quisieran seguir profundizando en este tema y algún libro de cabecera que se ha convertido ya en clásico en la materia, como es el caso de “El hombre en busca de sentido”, donde se pone de manifiesto que, incluso en circunstancias en las que te lo quitan todo, siempre te queda algo: elegir tu actitud ante esas circunstancias.