Plan de Mejora Personal (I). El autoconocimiento

edgar-pereira-535965-unsplashSeguro que en muchas ocasiones te has planteado preguntas como ¿quién soy? ¿cómo soy? Y es probable que no te haya sido fácil darle una respuesta sólida y profunda a estas preguntas. Párate a pensar en esto.

Todo plan de mejora personal debe partir de este básico esquema de funcionamiento, partir de un conocimiento sólido de cómo somos como personas para diseñar un plan de mejora que nos acerque lo máximo posible a ese ideal que tenemos de nosotros mismos.

Este primer post está dedicado a el autoconocimiento, a conocernos mejor a nosotros mismos, a profundizar sobre nuestros valores y nuestras creencias que nos conforman como personas. En el siguiente post trabajaremos cómo podemos diseñar nuestro futuro y alcanzar ese “yo” ideal que todos tenemos de nosotros mismos. Finalmente, en la tercera parte del plan de Mejora Personal trabajaremos cómo diseñar un plan de actuación personal eficaz que nos ayude a conseguir ese objetivo personal que nos hemos trazado.

El autoconocimiento

Debemos empezar reflexionando sobre la importancia de nuestro éxito interior. Sin él es muy difícil alcanzar el éxito exterior, para ello es fundamental conocerse. Mediante el autoconocimiento es posible sacar lo mejor de uno mismo.

Las claves del éxito personal están en tomar tus decisiones acordes a lo que da sentido a tu vida. Construir una personalidad estable, sólida y capaz de ser feliz. Es por ello por lo que el autoconocimiento es el punto de partida de tu proceso de mejora personal. Si no te conoces bien, los obstáculos para conseguir tus metas vendrán de ti mismo, de tus propios defectos o incluso de tus propias fortalezas.

Las claves del éxito personal están en tomar tus decisiones acordes a lo que da sentido a tu vida

¿Sabes cuáles son tus puntos débiles? ¿Conoces tus puntos fuertes? ¿Sabes cómo influyen ambos en el desarrollo de tu día a día? ¿Cuáles son las competencias que tienes más desarrolladas? ¿Has pensado en cómo tu forma de ser influye en tu vida y en la de las personas que tienes a tu alrededor? ¿Has pensado bien cuáles son los valores que rigen tus actuaciones y tus decisiones? ¿ Y tus creencias? ¿ Sabes que tienes creencias limitantes y motivantes que condicionan de forma muy importante tus pensamientos y tus actuaciones?

Conocernos a nosotros mismos no es fácil. Pensamos que nos conocemos bien pero pocas veces nos hemos parado a analizar con detalle cómo somos y a reflexionar sobre las preguntas que hemos formulado anteriormente.

Te proponemos algunas técnicas que nos van a facilitar esa reflexión sobre nuestro autoconocimiento.

El sismógrafo

Dibujar el sismógrafo de tu vida consiste en dibujar un eje de abscisas y coordenadas. En el eje de abscisas vamos a poner los años de nuestra vida. Desde el año que nacimos hasta hoy y una proyección de lo que esperamos vivir en un futuro. Y en el eje de coordenadas, el impacto que las cosas que me ha ido sucediendo y que quiero o pienso que me van a suceder. Vamos a trazar en ese eje una línea de normalidad, cómo estamos cuando no nos pasa nada. Es decir, el nivel de impacto cero que corresponde a nuestra situación cuando no nos ha pasado nada relevante o impactante ni positivo ni negativo.

Intenta ahora plasmar en ese eje todas las cosas relevantes que te han sucedido en la vida y puntúalas en base a su nivel de intensidad, tanto positivo como negativo. Incluye todas las cosas, las personales, las familiares, las sociales, las profesionales, etc, de manera que queden reflejadas de forma clara en tu sismógrafo. Luego proyecta hacia el futuro qué cosas esperas o deseas que te ocurran y qué nivel de intensidad de impacto crees que van a tener en tu vida.

sismografo

Una vez lo hayas finalizado, obsérvalo con atención y analiza el esquema con un punto de vista crítico constructivo.

¿Está todo bien? ¿Te satisface cómo se han distribuido tus terremotos? ¿Faltan terremotos en alguno de los ámbitos de tu vida? ¿Sobran otros? ¿Por qué crees que ha ocurrido? ¿ Has sido la causa de esos terremotos o simplemente la consecuencia?

Y en el futuro, ¿cómo quieres que sean las cosas? ¿Por qué quieres que sean así?

La cometa

Otra de las técnicas muy utilizadas para autoconocernos es el ejercicio de la cometa que diseñó el profesor Carlos Andréu y sobre el que puedes profundizar en su libro “Del ataúd a la cometa”.

Dibuja dos líneas cruzadas como se indica en la figura siguiente:

rallas

Ahora marca en cada uno de los ejes la importancia que tiene para ti ese valor. ¿Cuál es el nivel de prioridad que le das al trabajo, a tu familia, a tus amigos y a ti mismo en tu vida?

Una vez hayas determinado el nivel de prioridad que le asignas a cada uno de los puntos, únelos entre sí y observa el dibujo que aparece.

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¿Se parece a un ataúd? ¿ O se parece a una cometa?

Mi yo en 45 segundos

Y finalmente, te sugerimos que intentes describirte como persona de forma que puedas explicárselo a alguien en no más de 45 segundos. Descríbete como realmente crees que eres, con tus virtudes y con tus defectos, con tus puntos fuertes y débiles, tu carácter, tus emociones, qué te mueve en la vida…

¿Te ha costado? ¿Se te han quedado cortos los 45 segundos? ¿Te ha sobrado tiempo?¿Estás satisfecho del yo que has construido para ese tiempo?

Ahora busca a dos o tres personas de confianza y hazles esa presentación de ti mismo en 45 segundos. Luego consúltales la opinión. ¿Están de acuerdo en todo?¿Te has dejado algo? ¿Te faltan algunos matices?

Seguro que de estas dos o tres conversaciones vas a sacar también muchas y buenas conclusiones sobre cómo eres en realidad.

Valores y creencias

Vamos a seguir profundizando en ese autoconocimiento de ti mismo en el que es muy importante revisar nuestros valores y creencias. Los valores son nuestra brújula interior. Aquellos criterios por los que actuamos como actuamos y pensamos como pensamos.

Honestidad, sinceridad, trabajo, disciplina, servicio, amistad, familia…

¿Sabes cuáles son tus valores? Haz una lista después de reflexionar y revisar tus valores. Y también dependen de tus creencias. Las creencias son estados de la mente construidos por nosotros mismos y/o por nuestro entorno, en el que consideramos como cierto un conocimiento o una experiencia sobre un determinado tema. Es una actitud mental, a veces consciente y a veces inconsciente, que actúa en nuestra psique condicionando la interpretación del mundo y de nuestra vida.

Filtramos la realidad y la interpretamos a través de nuestro sistema de creencias.

Las creencias pueden ser limitantes, si inciden sobre nuestro comportamiento de forma negativa o limitativa. Por ejemplo. “yo nunca he servido para esto”, “…desde siempre ha sido para mí una dificultad insalvable”, “es que soy muy desorganizado…”

O pueden ser motivadoras, es decir hacen que nuestro comportamiento se positivice, se agrande, se expanda “si hay que cambiar se cambia”, “todo es práctica”, “He fallado una y otra vez en mi vida: por eso he conseguido el éxito”

El mismísimo Michael Jordan pronunció esta frase en una ocasión. Lo que nos recuerda el “rey del baloncesto” es que, incluso una figura como él, ha tenido fallos y fracasos que le han permitido crecer y llegar a ser quien es. ¿Sabías que Jordan es uno de los jugadores que más tiros ha fallado en la historia de la liga?

La autoestima

Fruto de esa combinación de valores y creencias y de tu autovaloración y del cómo te gustaría ser, aparece un concepto clave en tu desarrollo personal y profesional, la autoestima.

Es muy importante que revises este concepto de ti mismo, que analices como crees que eres, cómo te gustaría ser y qué gaps hay entre uno y otro concepto. No te será difícil entender cómo debes modificar tu actitud, qué creencias limitantes debes intentar sacar de tu cabeza, qué creencias motivantes debes incorporar a tu forma de pensar para conseguir ese equilibrio perfecto de la autoestima.

Tu éxito y mejora personal y profesional se fragua en tu cabeza. Por tanto, empieza a planificar tus mejoras desde tu interior.

Como te pienses serás

En base a nuestras creencias y valores generamos en nuestro cerebro una serie de emociones y expectativas que van a condicionarnos como personas en todos nuestros aspectos. Por tanto, empieza a pensarte bien. Trabaja tus creencias. Potencia aquellas que son motivantes y cuestiónate tus creencias limitantes. Seguro que hay algunas que afectan de forma importante a tu desarrollo profesional y personal. Trázate un plan de actuación para modificar esas creencias que te afectan.

Piénsate en grande

Una vez que sabes de dónde partes, es el momento de pensar a dónde te diriges, qué quieres conseguir, quién quieres llegar a ser y por qué quieres ser así. Así conocerás tus motivaciones más íntimas y quizás teóricas. Para conocer tus motivaciones prácticas, y quizá por ello más reales, puedes preguntarte también: ¿por qué decides cada día? ¿por quién realizas las metas que te propones? ¿para qué? ¿por qué madrugas, trabajas, realizas tareas difíciles y costosas?

No te limites. Tu potencia de crecimiento y mejora es muy grande. Estás realizando un trabajo importante de redescubrimiento de tu propio yo y de diseño de tu yo futuro. No pongas limitaciones a tu futuro, a ese yo ideal que te imaginas de ti mismo. No te dejes cautivar por las excusas ni, de nuevo, por creencias limitantes.

“Las personas que piensan en grande no esperan a que las cosas sucedan, sino que son ellas las que las hacen suceder”

“No es necesario ser grande para empezar, pero sí es imprescincible empezar para ser grande”

La fortaleza mental para seguir adelante a pesar de los obstáculos, los fracasos e incluso las adversidades es la capacidad más importante que todos tenemos que aprender a desarrollar y es la base del carácter. Esta fortaleza mental es la que nos va a permitir crecer, madurar y superarnos.

Cuando te des cuenta de la enorme capacidad que tienes para influir en lo que te sucede, serás conciente de tu extraordinario potencial y de tu verdadera grandeza

Dentro de ti está todo lo que necesitas para triunfar y ser feliz.

“Siempre busqué fuera de mí la fortaleza y la confianza que necesitaba, hasta que comprendí que siempre habían estado en mi interior” Anna Freud

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