Se toman demasiados medicamentos para patologías banales, como el resfriado común

El tema del mes en el Club de Coaching para una Vida Sana ha sido el de la automedicación. Clara Cid, farmacéutica en la Farmacia Cid (Facebook), nos resume, en este artículo, los riesgos que conlleva el consumo de medicamentos sin receta, por iniciativa propia y sin haber sido prescritos por un médico, ni indicados ni supervisados por un profesional sanitario.

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También quedaría incluido dentro del concepto de automedicación el hecho de tomar un medicamento que nos fue indicado por alguna dolencia concreta en el pasado y que, sin consultarlo de nuevo con ningún sanitario, volvemos a tomar al considerar que tenemos una sintomatología parecida.
Algunos datos sobre la automedicación en España:

  • Aproximadamente un 30% de la población española se automedica, especialmente en la franja de edad que va entre los 25-34 años.
  • Incluso los más pequeños de la casa reciben medicación sin consultar con el pediatra: un 8% de los niños entre 0-4 años y  un 10% de los niños entre 5 y 15 años son automedicados.
  • Cada hogar español compra al año un promedio de 5 cajas de medicamentos sin pasar por la consulta médica.
  • España es el segundo país de la Comunidad Europea en cuanto a consumo de antibióticos sin prescripción médica.
  • Más de ocho millones de personas en nuestro país toman dosis diarias de ibuprofeno superiores a las recomendadas. En España las presentaciones de 600 mg representan el 80% del total de las unidades dispensadas, cuando siguiendo las recomendaciones deberían ser de 400 mg.

Automedicación responsable
No siempre es necesario pasar por la consulta del médico. Existen ciertas patologías leves (dolores leves o moderados, problemas digestivos, dolores de garganta, tos y resfriado, rinitis, alergia, deshabituación tabáquica, aftas, quemaduras, picaduras de insectos…) que podemos solucionar sin recurrir a nuestro médico. En estos casos, es el farmacéutico, el que mejor puede asesorarnos. Si tenemos alguna de las dolencias citadas y acudimos a la farmacia, el facultativo nos indicará qué medicamento es la mejor opción y nos aconsejará acudir al médico si cree que requerimos de un diagnóstico más profundo o de algún medicamento que requiera receta médica. Además nos indicará cuanto, como y durante cuánto tiempo debemos tomar la medicación indicada para resolver la dolencia.

En otras ocasiones, por ejemplo, si notamos que tenemos un poco de fiebre, podemos tomar paracetamol, si tenemos en casa, y no habría ningún problema. Hasta aquí estaríamos dentro de la denominada automedicación responsable.


¿Cuándo caemos pues en la irresponsabilidad a la hora de automedicarnos? ¿Qué debemos tener en cuenta?

No siempre podemos estar seguros de que nuestro autodiagnóstico es acertado y, aún más, de que la medicación que elegimos para lo que creemos que tenemos sea la más indicada.

No podemos fiarnos de la experiencia y los consejos de terceros, puede que lo que a ellos les pasaba no sea lo mismo que nos sucede a nosotros.

Tomar un medicamento no es algo inocuo: comporta la aparición de efectos secundarios o bien puede interferir con otra medicación. El caso de los antibióticos es especialmente grave porque tomar antibióticos de manera continua nos perjudica a nosotros pero también a la comunidad que nos rodea, debido a la aparición de resistencias de las bacterias frente a los antibióticos. Esto es, cada vez más, uno de los grandes problemas de salud que preocupa a la comunidad médica, que nos quedemos finalmente sin antibióticos. Además en la mayoría de los casos no están indicados puesto que la gran mayoría de las infecciones tienen causa vírica.

La mayoría de los medicamentos tardan cerca de una hora en hacer efecto. De modo que hay que ser paciente y no repetir la dosis.

Se desaconseja totalmente tratarse con un medicamento de venta con receta, que se le haya prescrito a otra persona o que te haya recomendado el médico para otro problema.

Hay que tener especial precaución durante el embarazo y la lactancia. La prioridad es preservar la salud del bebé, por eso es importante no tomar medicamentos que no nos hayan sido recetados. Además podemos encontrar grandes medicamentos fitoterápicos y homeopáticos que podemos utilizar durante esta etapa con toda seguridad.


[Img #4535]Sospechosos habituales: paracetamol, ibuprofeno, aspirina, omeprazol

Hay un grupo de fármacos (AINEs) con propiedades antiinflamatorias, analgésicas y antipiréticas muy eficaces para controlar los síntomas de inflamación, dolor y fiebre.  Los 3 más conocidos y más vendidos en España son el ibuprofeno, la aspirina y el paracetamol.  En diez años el consumo de estos medicamentos ha aumentado un 27%, según un informe de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS).  Su consumo, en muchos casos, es indiscriminado e ineficiente. El uso crónico y a dosis altas de estos fármacos puede producir numerosas reacciones adversas.

En EEUU se estima que las reacciones adversas causadas por la administración de AINEs suponen más de 100.000 hospitalizaciones y unas 16.000 muertes cada año. ¿Cuáles son los efectos que puede producir esta administración indiscriminada?

  • Irritación del tracto gastrointestinal que, en ocasiones, puede llevar a la aparición de úlceras con riesgo de hemorragias y perforación
  • A nivel renal, pueden producir diversos tipos de lesiones y facilitan la retención de sal y agua (edemas)
  • Insuficiencia hepática aguda por paracetamol a dosis altas, más cuando se toma con otros productos lesivos para las células hepáticas (por ejemplo, alcohol)
  • Aumento de la presión arterial, lo que dificulta el control del paciente hipertenso
  • Incremento del riesgo de hemorragias, particularmente si el paciente está tomando fármacos anticoagulantes o antiagregantes plaquetarios
  • Agudización del asma en el caso del ibuprofeno

Por otro lado, es muy común entre la población que acude a las consultas y, también pacientes que acuden directamente a la farmacia, solicitar, junto a los medicamentos que les han sido recetados, “el protector” siendo el omeprazol el más extendido. El omeprazol es un inhibidor de la bomba de protones (IBP), es decir, reduce la secreción ácida hacia el estómago, por lo tanto, disminuye el pH del mismo. Esta disminución del pH en el estomago tiene consecuencias sobre la absorción de algunos medicamentos y algunos nutrientes, por ejemplo:

  • La baja secreción de ácido puede afectar a la absorción de calcio procedente de la dieta pudiendo ocasionar, por ejemplo, un mayor riesgo de fractura de cadera en personas mayores.
  • La  ingesta de IBP, a largo plazo (2 ó más años), aumenta las posibilidades de padecer demencia. La causa es un déficit de vitamina B12, cuyo papel es indispensable en la formación y el mantenimiento de la estructura del sistema neuronal. Este déficit aparece por una disminución en la absorción de la vitamina, ya que, requiere un entorno ácido para su asimilación.
  • También algunos medicamentos ven alterada su absorción, ya que, está necesita un medio ácido para llevarse a cabo.

Evidentemente existen casos en los que el uso del omeprazol o cualquier otro protector estomacal es imprescindible pero en muchas ocasiones su uso no está aconsejado.

Conclusiones

  • El autocuidado y la automedicación son frecuentes, tanto con medicamentos que no precisan receta, como con medicamentos que precisan receta guardados en botiquines procedentes de prescripciones anteriores.
  • Los botiquines presentan una media de 7 a 30 medicamentos. Fundamentalmente analgésicos, antigripales y antiinflamatorios. Son una fuente de riesgo al existir medicamentos peligrosos, caducados o al alcance de los niños.
  • En niños los fármacos que se usan más incorrectamente son los antibióticos, antipiréticos y antihistamínicos.
  • Casi la mitad de los ancianos se automedican con antiinflamatorios, laxantes y antiácidos. Se detectan reacciones adversas.
  • Se toman demasiados medicamentos para patologías banales, como el resfriado común.
  • Son necesarios programas de autocuidado responsable en trastornos menores de salud, ya que liberaría las consultas médicas.
  • En cualquier programa de autocuidado debe indicarse claramente en qué casos se debe consultar un médico.