Storytelling: el arte de contar historias

Cuando comunicamos es fundamental tener en cuenta a las personas a las que nos dirigimos. Para motivar o inspirar a un grupo de personas con una presentación, hay que hacer sentir.

Y un recurso muy poderoso para comunicar con eficacia, conseguir conectar con las personas, hacer sentir y cautivar, es el storytelling.

El Storytelling es el arte de cautivar, de captar la atención, de enamorar contando historias

Las personas siempre hemos necesitado historias para comunicarnos y sentirnos conectados. Una historia, si se construye bien, tiene el poder de conmover no sólo al corazón y los sentimientos, sino también a la mente del público que ve o escucha esa historia.

s-o-c-i-a-l-c-u-t-1194572-unsplash

El origen de la importancia de las historias reside en el poder que tienen para explicar las cosas. Los hombres de la Antigüedad, cuando los cultivos salían mal, querían saber por qué. Los contadores de historias que daban las explicaciones más convincentes se llevaban el reconocimiento y conseguían atraer a un mayor número de personas. Nuestros cerebros, a pesar de la evolución, todavía buscan historias para dar sentido a la información que reciben hoy en día. Las ideas que se muestran en forma de historias visuales o escritas, en comparación con conceptos explicados con lógica y análisis, el cerebro los asimila con mayor rapidez y fluidez.

Las historias funcionan muy bien para conectar emocionalmente y generar empatía, por lo que practicar el storytelling es un recurso muy valioso para conseguir el engagement entre tu marca y tu público. Es una herramienta de persuasión muy potente e inmersiva que puede llegar a crear un vínculo emocional muy potente con la audiencia. ¿Por qué funciona? Porque simplifica, genera credibilidad y una fuerte conexión.

Como dice Seth Godin, máximo exponente del marketing contemporáneo: 

“El marketing ya no va de lo que haces sino de las historias que cuentas”

Las buenas historias pasan a formar parte de nuestras vidas y de nuestra cultura. Por eso si algo tienen en común las marcas más reconocidas es que todas cuentan una historia.

¿Cómo puedes crear un elemento diferenciador para convertirte en la primera opción para tu público practicando la técnica del storytelling?

Puedes contar a tu público o a tus clientes de la manera más sencilla de dónde vienes, a qué te dedicas, por qué haces lo que haces, cómo puedes ayudarlos a tener un beneficio, cuáles son tus sueños y tus metas, cuáles son tus valores. Si logras crear un carácter personal en torno a la identidad de tu empresa y consigues ser referente y fuente de inspiración, atraerás con mucha más fuerza aún a las personas que compartan esos valores, con tu historia. Puedes llegar a formar fuertes lazos de lealtad difíciles de romper con tus clientes.

Lo primero que debes plantearte es cuál es tu objetivo, es decir, qué quieres conseguir. Cuando comunicamos, identificar nuestro objetivo es fundamental para conseguir comunicar de forma eficiente y eficaz. Teniendo claro nuestro objetivo, podemos ponernos manos a la obra para crear una buena historia. Algunas preguntas que deberemos hacernos, son:

¿Qué percepción quieres que se tenga de tu marca?

Si tienes claro este aspecto, podrás saber qué ideas y valores representar en tu historia

¿Con quién quieres conectar a través de la historia que vas a contar?

Identifica a tu audiencia y dedícate a conocerla, así podrás crear el argumento de tu historia para captar su interés. Puedes averiguar cuáles son sus intereses, anhelos, aspiraciones y necesidades. Porque si te interesas por saber cómo es, qué piensa y que siente tu audiencia, podrás crear el argumento de tu historia para captar su interés y empatizar.

Como señala Peter Guber, autor de Storytelling para el éxito, un buen narrador o storyteller es aquel que comprende que es mucho más importante interesarse en la audiencia que parecer interesante.

rawpixel-1054555-unsplash

Algunos consejos para crear una buena historia

Elige una trama interesante. Tu historia tiene que generar de algún modo curiosidad, intriga o suspense para que el público se sienta motivado a querer saber qué pasa.

La importancia de la estructura. Recuerda que toda historia ha de seguir una estructura: planteamiento, clímax y desenlace y ha de tener un protagonista que encarnará los valores de tu marca o empresa.

Usa un lenguaje muy sencillo. Cuenta tu historia de la manera más amena posible, como si le contaras una historia a tus hijos o algún amigo. No olvides darle fuerza a los detalles y contarla con entusiasmo.

Activa los sentimientos. La clave para captar la atención es situar al público en un contexto emocional. Decide a través de qué emoción quieres conectar y empatizar con tu público. Sea cual sea la emoción a través de la cual quieres conectar y empatizar con tu público, al final plantea la resolución de tu historia de forma que la percepción y asociación de tu marca con esa historia sea positiva.

Utiliza recursos como el humor o el drama. Puedes conectar a través de una necesidad que sabes que tiene tu público objetivo, así como también a través de una preocupación, un miedo, un sentimiento o una emoción.  Puedes servirte de herramientas como el humor o el drama y de temas que nos resultan conocidos por experiencia propia como el amor, el esfuerzo, la aventura, la esperanza o la lucha por los sueños.

Se trata de hacer sentir, se trata de enamorar.

El éxito depende en cómo cuentes tu historia, compartimos contigo un ejemplo mientras encuentras la tuya.

“La gente olvidará lo que dijiste, olvidará lo que hiciste, pero nunca olvidará lo que les hiciste sentir”

¡Te deseamos el mejor de los éxitos!

1 Comentario

  1. El tema del marketing emocional es francamente interesante. El problema es que en demasiadas ocasiones a la hora de crear una historia el departamento de marketing coartará a los creativos intentando meter mensajes más obvios y evidentes de lo que ofrezca la historia. Si se toma el compromiso de optar por contar una historia se debe dejar al creativo hacer su trabajo, y no entorpecerlo con chapuzas y ocurrencias.

Dejar una respuesta