Una Rosa de otro planeta

¿Aún no os creéis que hacemos cosas increíbles? Como si formáramos parte del elenco de actores de Jurassic Park bajo las órdenes del gran Steven Spielberg, el pasado jueves 12 de marzo, nos vimos sorprendidos de buenas a primeras rodeados de la supuestamente extinguida fauna de la era Jurásica. En pleno centro de la ciudad del Turia, los Tyrannosaurus rex estaban por todas partes, aunque no nos parecieron temibles ni mortíferos, ¡qué mala fama!, más bien tan dulces que nos entraron unas ganas locas de hincarles el diente.

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El director de tal disparate, al fin apareció entre bambalinas para poner un poco de orden y dar comienzo al espectáculo que ya prometía y mucho desde el principio. Vamos a suponer que Spielberg, fue magistralmente interpretado por Carlos Jericó, pastelero no sólo de sangre también de corazón, que regenta desde hace unos cuanto años el negocio familiar, La Rosa de Jericó, que encuentra sus orígenes en 1890.

Entrar en la Rosa de Jericó es toda una experiencia para los sentidos. No sabes si entras en la tienda mágica de Mr Magorium o si de repente estás en el set de Chocolat esperando a ser atendido por Juliette Binoche. Todos los detalles, por mínimos que sean, y la presentación son cuidados al máximo, y se nota, todo luce exquisito y apetitoso hasta para el ojo menos goloso.
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Pasamos al backstage, donde tienen lugar los milagros y efectos especiales, que ni el mismísimo George Lucas podría superar. La familia de la Rosa, que es como llama Carlos a todo el equipo, compartan sangre o no, hacen posibles las delicias tanto de nanos como de mayores día tras día en el obrador del número 14 de la calle Hernán Cortés. A las 6 en punto de la mañana al sitio para preparar todos los dulces que venderán a lo largo del día.

Como cantaría Freddie Mercury en su himno, the show must go on. Y el show continuó. Nuestros ojos no alcanzaban a seguir todo lo que empezó a ocurrir allí dentro, crema pastelera por una parte, bizcocho por otro, trufa,  nata montada, yema, el horno a todo trapo…”¿Queréis probar los distintos chocolates que utilizamos?” preguntaba Carlos sacando los enormes sacos para que los catáramos. Vamos una merendola premium, probando la nata y la crema pastelera con el bizcocho mientras se nos dibujaba una sonrisa en la boca que era difícil disimular.

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¿Ya habéis podido adivinar que es lo nos llevamos a casa cada uno? Pues una rica tarta San Marcos y como este Cooking Club tuvo mucho que ver con el arte, sobre todo con el séptimo arte o bueno es la impresión que a mí me dio, no podíamos irnos de la pastelería sin demostrar nuestros dotes como decores de tartas. Châpeau. Una tarde de otro planeta, siglo o de ciencia ficción si queréis, lo que os apetezca, en la Rosa de Jericó todo es posible. Acordaos que teneís la receta en la Know Box.

Te lo perdiste y te arrepientes ¿no? Pues tiene fácil solución. Seas o no seas miembro de la Asociación puedes participar porque esto sigue y lo que nos tiene preparado el Restaurante Bobal el próximo jueves 16 de abril, tiene muy buena pinta, eso sí, ven con ganas e inspirado para ver si te alzas con el premio que nos han preparado. Con rima y todo, ¡cuánto arte!